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La Lucha de Spurgeon Contra la Degradación de la Iglesia

Por Victor B. Garcia

En 1865 Charles Spurgeon comenzó una revista titulada "The Sword and the Trowel" (en español "La Espada y la Pala"). El nombre "La espada y la Pala" se basaba en Nehemías 4:17-18 donde se relata cómo los Israelitas edificaban los muros de Jerusalén a la vez que peleaban contra los enemigos de la obra, después de la cautividad en días de Nehemías. 

El propósito de la revista era proveer al pueblo de Dios herramientas para trabajar (la pala) y armas para pelear (la espada). Spurgeon expresó así su propósito: "urgir las demandas de la causa de Cristo, promover la renovación de la piedad, denunciar el error, dar testimonio de la verdad, y motivar a los obreros en la viña del Señor."

En Marzo de 1887, Spurgeon publicó un artículo titulado "La Degradación" (The Down Grade) que fue seguido por otros muchos en los que denunció las tendencias teológicas liberales y modernistas de las iglesias de Inglaterra en sus días y  declaró que la degradación del evangelio en esas iglesias sería total y desastrosa si estas no se arrepentían y corregían sus caminos. Sus protestas duraron hasta su muerte en 1892 y dieron lugar a serias confrontaciones y tristes divisiones que, según él mismo, contribuyeron a las complicaciones de salud que provocaron su prematura muerte.  

¿Por qué Spurgeon se envolvió en esta batalla que habría de costarle tan caro? Según sus propias palabras, esta fue la razón:

"Nuestra solemne convicción es que las cosas están mucho peor de lo que parecen, y tienden rápidamente a descender…observen y pregúntense, "¿Cuánto más lejos pueden ir? ¿Qué doctrina les falta abandonar? ¿Qué otra verdad va a ser objeto de su desprecio? Se está formando una nueva religión que no es más cristianismo que lo que un pedazo de tiza es queso; y esta religión, destituida de honestidad, se jacta de ser la misma antigua fe una vez dada a los santos sólo con leves mejoras, y con este pretexto usurpa los púlpitos que fueron establecidos para que se predicara el evangelio."

Los siguientes párrafos son algunos extractos de sus denuncias y advertencias: 

"…A muchos les gustaría unir la iglesia con el escenario teatral, los juegos de cartas con la oración y los bailes con el bautismo y la Cena del Señor.  Si no tenemos el poder para contener este torrente, debemos al menos advertir a los hombres de su existencia y rogarles que se mantengan alejados de eso. Cuando la fe bíblica se va disipando y el entusiasmo por el evangelio se va extinguiendo, no es de asombrarse que la gente busque alguna nueva manera de entretenerse. Si hace falta el pan se van a alimentar con cenizas; una vez que rechacen el camino del Señor se van ir corriendo ávidamente por el camino de la tontería."

"…Es triste pero muchos están volviendo a tomar de los vasos envenenados que drogaron a las generaciones previas que cayeron en la decadencia y terminaron doblegándose ante la letargia de la herejía doctrinal. Hoy día, muchos ministros están jugueteando con la cobra venenosa de "otro evangelio" que ha tomado la forma de la "cultura contemporánea." Como consecuencia sus congregaciones se están debilitando y su gente más espiritual está abandonándolas.

"…Cuando el evangelio es plena y poderosamente predicado por el Espíritu Santo, las iglesias no sólo perseveran sino ganan convertidos; pero cuando nuestra fortaleza se disipa, es decir cuando el evangelio es opacado y la vida de oración menospreciada, todo se convierte en pura forma y ficción. Por esta causa nuestro corazón se siente profundamente lastimado."

"Disentir solo por el puro gusto de discutir sería el amargo fruto de una mente obsesiva; disentir por cuestiones de partidismo religioso sería una degradación y un travestismo de la espiritualidad bíblica. Pero disentir por causa de la verdad, impulsados por la fuerza de la vida espiritual interna es algo noble y necesario que busca el más alto beneficio de la humanidad.

"¿Queremos tener la vida genuina del Espíritu o dejaremos que esa vida se degrade para que brote lo peor? Estar de acuerdo o no estar de acuerdo respecto a opiniones y métodos no es nada en sí mismo; pero la nueva criatura lo es todo, y la verdad del evangelio, que es lo único sobre lo cual la nueva criatura puede vivir, es algo por lo que vale la pena morir mil veces si es necesario, con tal de conservarla. La cáscara no es lo precioso sino la semilla que está adentro; cuando la semilla se corrompe, ¿Qué queda que valga la pena? Nuestra inconformidad es inmensurablemente preciosa mientras sea  una fuerza espiritual vital, y su existencia sólo puede ser justificada mientras lo siga siendo."

"El caso es lamentable. Ciertos ministros se están volviendo infieles. Los ateos que declaran abiertamente su ateísmo no constituyen ni una décima del peligro que constituyen los predicadores que siembran duda y traicionan la fe. Lo peor es que estos destructores de iglesias parecen estar tan contentos de su labor como los monos con sus disparates. Aquello por lo que nuestros padres espirituales llorarían, a ellos les causa alegría. No les importa perturbar a los creyentes sencillos y cuando lo hacen lo toman como si fuese un gran logro; igualmente, cuando le causan tristeza a los espirituales lo consideran una evidencia de su poder. Verdaderamente, si el Señor no guardase a los suyos, hace tiempo que hubiésemos visto a Sión como un campo desolado."

"Un hombre predicó en una congregación que visitamos, y el sermón fue tan vacío de sustancia bíblica que un hermano le preguntó, "Señor, ¿usted cree en la Biblia, en el Espíritu Santo y en lo que predica? A lo que el hombre respondió, "supongo que sí." Ante esto el hermano le dijo, "yo supongo que no, de otra manera no nos habría insultado con sus falsas doctrinas."

"Hablar clara y directamente haría mucho bien a los cristianos hoy, especialmente a los falsos maestros. Pero estos falsos maestros no quieren que nadie levante voz de alarma; no quieren que nadie diga nada ni perturbe sus labores. Por supuesto, los ladrones odian a los perros guardianes y aman la oscuridad. Pero es tiempo de que alguien haga sonar las campanas y llame la atención a la manera en que se roba a Dios Su gloria y se despoja a los hombres de la esperanza del evangelio." 



Los Reformadores del Siglo Dieciséis

Compilado por Víctor B. García 
La reforma del siglo XVI no fue el trabajo de un solo hombre, sino de cientos de hombres y mujeres que Dios levantó en diferentes lugares y  circunstancias con la visión de retornar a la verdad de las Escrituras.  Fue una obra de Dios en el que las circunstancias y el corazón de los hombres fueron preparados de una manera providencial y sobrenatural para sacar al mundo de las tinieblas de la religión falsa basada en las tradiciones y el eclecticismo cristiano-pagano y traerla a la luz del evangelio de la gracia bajo la autoridad de las sagradas Escrituras.  

Ulrico Zwinglio (1484-1531) Nació en Suiza y encabezó una reforma en Zurich similar a la de Lutero en Alemania, pero independiente de él. Enseñó que la Biblia  era la única autoridad del cristiano, no la iglesia, la tradición ni el Papa. Su teología y  moralidad se basaban en el principio de que el cristiano no tenía que creer ni practicar nada que el Antiguo o el Nuevo Testamento no mandara explícitamente. Denunció el uso de la música, la pintura y las esculturas en las iglesias. En 1529, en lo que se conoce como "el coloquio de Marburg" tuvo un desacuerdo histórico con Lutero en cuanto al pan y el vino de la comunión que para él eran solo un memorial, contrario a lo que pensaba Lutero quien decía que eran sustancialmente la presencia del cuerpo y la sangre del Señor.     

Martín Bucer (1491-1551) Reformador suizo que a su conversión abandonó la Orden Franciscana.  En 1523 fue a Estrasburgo donde llegó a ser uno de los principales estadistas entre los reformadores.  En 1549 tuvo que dejar Estrasburgo y fue a vivir a Inglaterra donde ayudó a Tomás Cranmer en la elaboración de “El Libro de la Oración Común,” manual de adoración usado por la iglesia Anglicana.    

Guillermo Farel (1489-1565) Una noche, Calvino iba de paso por Ginebra y decidió quedarse a dormir allí.  Farel, quien había estado trabajado arduamente por reformar la ciudad,  al saber de su llegada le pidió ayuda para hacer la obra.  Calvino se negó pues lo que estaba buscando era tranquilidad para escribir y leer.  Farel le dijo: “Dios maldiga tu descanso y tu tranquilidad, si ante una necesidad tan grande te niegas a prestar socorro.” Como resultado de esta radical confrontación Calvino se quedó en Ginebra y Dios lo usó allí por más de dos décadas.  Tiempo después, refiriéndose a su encuentro con Farel, Calvino escribió: “Sentí que Dios puso sobre mí su poderosa mano para detenerme.  Estaba tan lleno de terror que desistí del viaje que había comenzado..."   

Juan Calvino (1509-1564) Nació en Francia donde estudió leyes y teología.   Escribió “Las Instituciones de la Religión Cristiana,” uno de los libros más importantes del cristianismo protestante.  Fue pastor en la ciudad de Ginebra en Suiza, que sirvió de refugio a miles de ministros y cristianos perseguidos en Europa, y de donde salieron innumerables pregoneros del evangelio a numerosos países. Fue el teólogo, misionero, pastor y estadista más influyente de la época.  
    
Teodoro de Beza (1519-1605).  Discípulo y sucesor de Calvino como líder del movimiento reformado en Ginebra, Suiza.  Antes de llegar a Ginebra era un abogado que disfrutaba escribiendo poesía.  Fue protector y consejero de los perseguidos cristianos franceses conocidos como hugonotes.  Como Lutero, fue un talentoso traductor y sus versiones griega y latina del nuevo testamento fueron la base para las históricas y revolucionarias traducciones protestantes King James y Geneva.

Juan Knox (1505 - 1572) Uno de los principales líderes de la reforma y fundador del presbiterianismo en Escocia.  En 1543, siendo un sacerdote católico oyó de las doctrinas reformadas a través de Jorge Wishart, un mártir por el evangelio que había estudiado bajo Martín Lutero. En Julio de 1574 lo esclavizaron en un barco francés por diecinueve meses, después de lo cual trabajó en Inglaterra por diez años.  Después de estar por varios años con Calvino en Ginebra, regresó a Escocia en 1559 donde Dios lo usó para un gran avivamiento.  Escribió el libro, “La Historia de la Reforma en Escocia.”  

Martin Lutero (1483 - 1546) Nació en Eisleben, estudió leyes y luego entró en un monasterio en Erfurt antes de obtener su doctorado y ser profesor de teología en la universidad de Wittenberg, ciudad donde también predicó en la iglesia donde era sacerdote.  Su elocuente predicación sobre la gracia, la fe, Cristo y la autoridad de las Escrituras, así como su temperamento ardiente encendieron la llama de la reforma.  El evento más notable de su vida, entre otros muchos, fue cuando el 31 de Octubre de 1517 clavó sus noventa y cinco tesis en la puerta de su iglesia en Wittenberg contradiciendo la venta de indulgencias y algunas otras doctrinas y prácticas de la iglesia católica. 

Felipe Melanchthon (1497–1560) Académico y humanista Alemán. Después de Martín, Lutero, fue la figura más importante en la reforma Luterana. Cuando conoció a Lutero enseñaba griego en la universidad de Wittenberg, donde pronto se hicieron amigos.  El logró explicar el mensaje del evangelio a la gente ajena al movimiento de la reforma.  En la dieta de Augsburgo (1530) escribió y presentó la Confesión de Augsburgo. 

Guillermo Tyndale (1496-1561) fue un teólogo y académico inglés que hablaba con fluidez ocho lenguajes. Fue el primero en aprovechar el invento de la imprenta de Gutenberg para imprimir el Nuevo Testamento en el idioma inglés. La traducción de Tyndale fue prohibida, incluyendo sus comentarios, y él fue condenado como un hereje. El rey Henry VIII ordenó que fuese quemado en una hoguera en 1536. 

Cristo y el Mensaje de Spurgeon


"…Y al decir Cristo no me refiero solo a su ejemplo y sus preceptos éticos, sino a su sangre redentora, a la gloriosa satisfacción que hizo para expiar el pecado humano y a la grandiosa invitación que proclama 'cree y vivirás'" (Ch. Spurgeon).


He aquí una pequeña colección de las explicitas y repetidas amonestaciones de Spurgeon por un evangelio centrado en  la persona y la obra de Cristo. El mensaje que necesita oír hoy la iglesia y el mundo.  

Sermón # 2899, Julio, 9, 1876
El lema de todo verdadero siervo de Dios debe ser: "Nosotros predicamos a Cristo y a este crucificado."  Un sermón sin Cristo es como un pan sin harina. ¿No hay Cristo en tu sermón, caballero? Entonces vete a casa y nunca prediques de nuevo hasta que tengas algo que valga la pena oír.

Sermón # 768, sin fecha
¿Dejar a Cristo  afuera? ¡Oh hermanos, mejor abandonen el púlpito por completo! Si un hombre puede predicar un sermón sin mencionar el nombre de Cristo debería ser su último sermón, o al menos, el último que cualquier verdadero cristiano debería querer escuchar de él.

Sermón #1625, Octubre, 23, 1881
Deja a Cristo fuera de tu sermón y no estarás haciendo nada. Señor panadero, dile a todo Londres que estás haciendo pan sin harina; anuncia en todos los periódicos 'Pan sin Harina' y pronto tendrás que clausurar tu panadería porque tus clientes saldrán corriendo hacia otro lugar.  Un sermón en el cual Cristo no sea el principio, el medio y el fin es un error en concepto y un crimen en ejecución. No importa cuán altilocuente sea tu lenguaje, sin Cristo cualquier sermón será mucho alboroto para nada.  Y al decir 'Cristo' no me refiero solo a su ejemplo y sus preceptos éticos, sino a su sangre redentora, a la gloriosa satisfacción que hizo para expiar el pecado humano y a la grandiosa invitación que proclama "cree y vivirás."

Sermón # 558, Marzo, 6, 1864
Conozca a alguien que dice que yo siempre toco la misma vieja cuerda y que ya no vendrá más a escucharme a menos que predique sermones sin Cristo. ¡Ah! este hombre nunca regresará mientras mi lengua pueda moverse, porque un sermón sin Cristo es como un arroyo sin agua, una nube sin lluvia, un pozo que se burla de los sedientos, un árbol dos veces muerto y desarraigado, un cielo sin sol o una noche sin estrellas.  Un sermón sin Cristo es como la región de los muertos - un lugar de lamento para los ángeles y de risa para los demonios.  ¡Oh cristiano, debemos tener a Cristo! Asegúrate que cada día al despertar obtengas a través de la contemplación de su persona, un fresco sabor a Cristo. Vive todo el día, en cuanto te sea posible, sazonando tu corazón con Él, y luego, por la noche, acuéstate con Él mientras invocas su nombre con tus labios.

Sermón, 3288, Febrero, 11, 1866
Yo iría con mucha más rapidez  a una mesa rustica para comer en un plato de madera algo que sacie mi apetito  que a una mesa elegante en la cual no hubiese nada que comer. Sí, es Cristo, Cristo, Cristo a quien tenemos que predicar; y si no lo hacemos estaremos abandonando el alma misma del evangelio. Los sermones sin Cristo llenan de alegría el infierno. Los predicadores sin Cristo, los maestros de escuela dominical sin Cristo, los líderes de grupos sin Cristo, los tratados sin Cristo, ¿Qué están haciendo? Simplemente están preparando el molino para la molienda sin haber puesto grano en el triturador.  Toda su labor es en vano. Si dejas a Cristo fuera simplemente estás  golpeando al aire o yendo a la guerra sin arma alguna para combatir al enemigo.

Sermón # 1540, Mayo, 30, 1880
El Espíritu de Dios no da testimonio de los sermones sin Cristo. Si Él no está en tu predicación, el Espíritu Santo nunca vendrá sobre ti. ¿Por qué habría de hacerlo? ¿No ha venido Él con el propósito de testificar de Cristo? ¿No dijo el Señor, "Él me glorificará porque tomará de lo mío y os lo hará saber" (Jn. 16.14)? Sí, su objeto era Cristo y nadie sino Él, y esa es la enseñanza que el Espíritu Santo confirmará. Que Dios nos guarde de alejarnos de este punto central -  que nuestra determinación sea no conocer nada más importante que Cristo y este crucificado.

Sermón # 2449, Mayo, 17, 1887
Donde Cristo no es central, no hay nada de unción ni nada de sabor, y los hombres hacen lo correcto en no someterse a un ministerio así. El ministro que deja a Cristo fuera de su predicación le está quitando la leche a los niños y la carne a los adultos; pero si tu objetivo como maestro y predicador es glorificar a Cristo y guiar a los hombres a que crean en Él y lo amen, esa es la obra donde el corazón de Dios se halla. Si haces esto, el Señor y tú apuntan hacia la misma dirección.   

Los Pre Reformadores

 La reforma Protestante del siglo dieciséis fue una de las épocas más extraordinarias de la historia de la iglesia.  Dios levantó soberanamente, en diversos países de Europa, de manera casi simultánea, hombres y mujeres que estuvieron dispuestos a todo, aun a ser torturados o a morir quemados, para rescatar las verdades bíblicas que la falsa religión, la ignorancia y la superstición habían suprimido durante el oscurantismo espiritual de la Edad media. 

Pero aun antes de la Reforma hubo hombres que aunque fueron silenciados, prepararon el camino para los reformadores que habrían de venir más adelante. Los siguientes nombres son sólo algunos de los cientos que se levantaron durante la Pre-reforma.  

Estos fueron hombres que tuvieron la visión y el celo de levantar sus voces para pregonar la verdad de las Escrituras en medio de las tinieblas espirituales de sus días.  Muchos de ellos pagaron con sus vidas su amor y su lucha por esa verdad, pero su obra y su semilla inspiró y dio vida a la obra de los reformadores.  

Pedro Waldo (1140 - 1217) Fue un rico mercader que vivió en Lyon, Francia.  Su conversión sucedió cuando después de escuchar un canto sobre Dios, le preguntó al sacerdote cual era el mejor camino a Dios. El sacerdote le citó Mateo 19.21 que habla de vender todo lo que tienes y seguir a Cristo.  Él hizo eso y de allí en adelante vivió una vida de pobreza y servicio.  Sus seguidores, conocidos como los valdenses, creían que la Biblia era la única fuente de autoridad y rechazaban la organización y muchas de las enseñanzas de la Iglesia Romana.  Por siglos, los Waldenses fueron perseguidos debido a sus radicales creencias.    

Juan Wyclife (1329 - 1384) Fué un prominente filósofo y reformador inglés durante el fin de la Edad Media.  Enseñaba en la universidad de Oxford y fue invitado a servir en la corte por el potentado Juan de Gaunt.  Promovió el conocimiento y la autoridad de la Biblia y fue condenado por el Papa en 1377 por apoyar al gobierno en su intento de confiscar las propiedades de los curas corruptos.  Publicó una traducción al inglés de la Biblia conocida como la Vulgata Latina.  Por su visión de reformador en la época más oscura de la edad media es conocido como “La Estrella Temprana de la Reforma”    

Juan Hus (1374-1415) Fue ordenado como sacerdote en 1401 y dedicó mucho de su carrera como profesor en la universidad Charles en Praga.  Fuertemente influenciado por Wycliffe, afirmó que sólo las Escrituras y no la iglesia tenían autoridad divina.  Aun siendo un sacerdote católico, afirmó que sólo Dios puede perdonar pecados.  Sus enseñanzas lo pusieron en conflicto con la Iglesia y en 1415 fue citado al Concilio de Constanza para defender sus creencias.  Allí fue juzgado y condenado a morir quemado sin que se le diera la oportunidad de explicar su fe.   

Jeronimo Savonarola (1452 - 1498). Fue un monje de la Orden Dominica que vivió en Florencia, Italia.  Predicaba como un profeta con “rayos y truenos,” contra la iglesia con un mensaje de arrepentimiento similar al de Juan el Bautista.   Durante el carnaval Florentino en 1497, organizó “la fogata de las vanidades” para protestar contra el materialismo y la inmoralidad de los habitantes de la ciudad.  El Papa Alejandro VI lo excomulgó y junto a sus frailes Dominico de Pescia y Silvester Maruffi, lo colgó y lo quemó en la plaza Signoria en Florencia el 23 de Mayo de 1498.

Calvinismo = Augustianismo = Paulismo = Doctrina Bíblica


El “calvinismo” son las verdades sobre la salvación derivadas de la doctrina de la soberanía de Dios en administrar su gracia--por eso se le llama “las doctrinas de la gracia.” 

Este sistema doctrinal no fue ocurrencia de Calvino. De hecho, Agustín de Hipona lo enseñó casi mil años antes que Calvino, y Pablo lo enseñó más de 300 años antes de Agustín. La presentación sistemática del calvinismo se halla en los Cánones de Dort (1618-1619) escritos para rebatir las afirmaciones de los Antagonistas que afirmaban la habilidad natural de los hombres para creer y para aceptar o rechazar la gracia salvadora de Dios por su libre voluntad. 

Las doctrinas de la gracia son cinco: 1) la depravación total del hombre, 2) la elección incondicional, 3) la redención particular (o expiación limitada), 4) la gracia o llamamiento irresistible y 5) la perseverancia eterna de los santos. 

El Calvinismo es el énfasis en la autoridad de la Escritura, la dependencia en la fe, la exaltación de la gracia soberana de Dios, la declaración de la suficiencia de Cristo y la búsqueda de la gloria de Dios. 


"El Progreso del Peregrino" de Bunyan



"El Progreso del Peregrino" es una alegoría cristiana escrita por John Bunyan, un predicador puritano inglés  del siglo diecisiete. Su historia se centra en la vida de un personaje llamado Cristiano, cuyas aventuras representan las vivencias de todo hijo de Dios en su camino hacia la vida eterna. 

"El Peregrino," aparte de la Biblia, ha sido el libro más traducido a otras lenguas y el más extensamente publicado y distribuido en toda la historia. Desde su publicación original en 1678 nunca ha dejado de ser impreso.

En 1658, Bunyan fue arrestado por predicar sin la aprobación de la iglesia nacional de Inglaterra y acusado de "enseñar a los hombres a adorar a Dios en contra de la ley (de la iglesia Anglicana)." Esto lo llevó a la cárcel repetidamente, donde pasó doce años de su vida.  Fué en la prisión que Bunyan escribió "El Progreso del Peregrino."

 Charles Spurgeon consideró "El Peregrino" como un libro esencial para la vida espiritual del creyente y consideraba que todo cristiano debería leerlo. Él mismo dijo haberlo leído más de 100 veces.   

Las Emociones en la Vida Espiritual

Nada requiere inclinaciones emocionales tan
vigorosas  como la vida espiritual y nada es tan
repudiable como la tibieza.  La verdadera espiritualidad
consiste en gran parte de emociones santas (J. E.).

Jonathan Edwards nació y vivió en Nueva Inglaterra (1703-1758).  Junto a George Whitefield fue uno de los más importantes promotores del Gran Avivamiento que impactó y transformó a los Estados Unidos en la época colonial del siglo dieciocho.  Es considerado una de las figuras históricas más influyentes de la historia americana.  

Edwards era un hombre retraído y poco social.  Cuando predicaba casi no se movía ni hacia gestos.  Un contemporáneo suyo describió su predicación así:

El no hacia el menor intento de predicar con elegancia de estilo, presentar ilustraciones hermosas o agradar el gusto y fascinar la imaginación de la gente; sin embargo, quebrantaba a sus oyentes con devastadores argumentos bíblicos y con una enorme intensidad de emociones.  

En 1740 Edwards predicó su sermón titulado: Pecadores en las Manos de un Dios Airado, con el cual movió a multitudes a buscar el arrepentimiento y la gracia de Dios con gran llanto y clamor y que posteriormente llegó a convertirse en de los sermones más famoso de la historia. 

El avivamiento en el que Dios usó a Edwards fue lleno de legítimas e intensas emociones religiosas.  Pero como en todo movimiento espiritual verdadero, alguna de la gente involucrada en estas experiencias cayó en errores y excesos como ponerse a quemar libros y a causar desordenes públicos lo cual hizo que los enemigos de Edwards y del evangelio condenaran el avivamiento.  Algunos de estos extremistas que eran supuestamente cristianos, según las mismas palabras de Edwards, “regresaron como el perro a su vomito.”  

Estos abusos hicieron a Edwards escribir varias obras defendiendo el avivamiento y examinando lo mejor y lo peor de las experiencias religiosas.  Fue así como nació su libro Afectos Religiosos (Religious Affections).  En ese libro el explica el rol que juegan las emociones en la vida espiritual del cristiano y las características que distinguen la verdadera y la falsa espiritualidad. 

En el capitulo uno de Afectos Religiosos, Edwards explica la naturaleza e importancia de las emociones en la vida religiosa.  Veamos algo de lo que dice:

  • El alma, o la mente (que bíblicamente son términos intercambiables) posee dos facultades: el entendimiento el cual percibe y analiza; y la voluntad o inclinación la cual recibe con agrado o con desagrado lo que percibe. 
  • Las emociones (o los afectos de la mente, como él les llama): “no son otra cosa que los ejercicios más vigorosos y sensitivos de la voluntad e inclinación del alma.”
  • El cuerpo reacciona a las emociones en la medida en que el agrado o el disgusto del alma se hace más fuerte: “con frecuencia se levantan algunas sensaciones corporales, especialmente en el corazón y en las partes vitales del cuerpo que son la fuente de sus fluidos (la sangre, etc.).  Es por eso probablemente, que a la mente, en relación a los ejercicios de esta facultad, se le ha llamado corazón en todas las naciones y en toda época. “   
  • Así que, a las reacciones provocadas por la voluntad del alma agradándose o desagradándose con lo que percibe y provocando que el cuerpo reaccione, es a lo que se le llama emociones. 
  •  El agrado e inclinación intensos y vigorosos del alma hacia algo son los afectos del amor.  Por el contrario, el desagrado o desprecio grande por algo o alguien son los afectos del odio.  
  • La inclinación intensa del alma hacia algo o alguien que está ausente es lo mismo que los afectos del deseo.  Cuando el alma aprueba con alto grado de placer algo presente eso es la misma cosa que los afectos del gozo o regocijo
  •  Es solo la mente y no el cuerpo el único y verdadero asiento de las emociones. 
  • La vida espiritual que Dios requiere y acepta, no consiste en deseos débiles, pesados y sin vida.  La Escritura insiste que seamos diligentes en mantener nuestro corazón vigorosamente envuelto en nuestra vida espiritual.
  • Las Escrituras describen abundantemente la vida espiritual en términos de emociones tales como el temor a Dios, la esperanza, el amor, el odio al pecado, el deseo, el gozo, la contrición, la gratitud, la compasión y el celo por lo santo. 
  •  Dios no solo nos da emociones, sino que hace que ellas sean en gran parte la fuente de nuestras acciones; de modo que las emociones santas son una gran parte de la vida espiritual.
  • Nunca sucede nada considerable en términos espirituales en el corazón o la vida de cualquier persona si ésta no es antes afectada profundamente en sus emociones.
 Entre los muchos versos que Edwards analiza y menciona para presentar su argumento están:

  • Romanos 12:11 – Fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.
  • Deuteronomio. 10:12 – ¿Qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que le temas, que andes en sus caminos, que lo ames, y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma?
  • Deuteronomio. 4:5 – Y amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu alma, y con todas fuerzas.
 Edwards termina el primer capitulo de su libro diciendo:

Si hemos de ejercitar nuestras emociones, deberíamos de ejercitarlas en lo que es más digno: la majestad de Dios, su palabra y su gracia…Y ya que Dios ha dispuesto nuestra redención buscando alcanzar nuestras partes más tiernas y mover nuestras emociones de una manera sensible y poderosa: ¡Cuán grande motivo tenemos para humillarnos hasta el polvo por no ser más intensamente movidos en nuestras emociones por todas estas cosas! 

Evangelismo Estilo “Puritano”

La más grande necesidad en el mundo hoy no es comida, ayuda social o consejería.
sino el retorno a una predicación poderosa que presente fielmente la verdad con el vigor,
el denuedo y la unción del Espíritu.  Esa es la predicación que el mundo necesita.

Vivimos en una época que enfatiza el evangelismo mundial, pero si hemos de hablar de evangelismo bíblico, los puritanos tienen bastante que enseñarnos. 

 Muchos creen que los puritanos no evangelizaban por que eran calvinistas y creían que los hombres son incapaces de arrepentirse por sí mismos y creían en la predestinación y en la redención particular (que Cristo vino a morir sólo por sus elegidos). 

¿Acaso esto no  los hacia pensar que era innecesario predicar? ¿no los restringía y hacía sus predicaciones contradictorias?  La respuesta es no.  ¿Por qué? porque ellos imitaban a los apóstoles, y veían la predicación desde una perspectiva bíblica.   

            Para los puritanos, la predicación era el método de Dios para salvar a los incrédulos y hacer crecer la iglesia.  De modo que consideraban que la predicación no sólo tenía que proclamar todo el consejo de Dios sino debía ser evangelística.  Por eso su predicación era tanto doctrinal como evangelística.
   
        Los puritanos entendían que las buenas nuevas de salvación no son una formula simplista de tres o cuatro puntos.  Para ellos el evangelio de Cristo no estaba divorciado del resto de la revelación plena de las Escrituras.  Y esa revelación plena a la que llamamos “La Palabra” siempre es evangelística, ya sea explícita o implícitamente.  Al hablar de predicación evangelística los puritanos se referían una predicación que incluye un llamado a volverse a Dios en arrepentimiento y fe.  Su concepto de la predicación era que debía ser hecha de forma que “la gente sienta que la Palabra de Dios es viva y poderosa, y que si hay algún incrédulo entre los oyentes, la Palabra haga manifiestos los secretos de su corazón y le haga dar gloria a Dios.”

            Los puritanos no solamente presentaban el evangelio; ellos lo ofrecían, implorando, razonando, urgiendo y apelando a todas las facultades del pecador.  Su predicación iba dirigida a la totalidad del ser de sus oyentes—mente, corazón, conciencia, memoria y voluntad.  

Si eso no les funcionaba, no tenían más a que recurrir.  No le pedían a nadie que levantara la mano, que pasara al frente o que firmara una tarjeta de decisión.  Si la predicación no funcionaba ellos no apelaban a nada más. 

Pero ellos sabían que la predicación sí funciona porque creían que a Dios le agradó salvar a los creyentes por la locura de la predicación.  La predicación era suprema para ellos pues la veían como el medio por el cual Dios regenera al pecador.  Así que ellos no veían ni usaban más estrategia que predicar y orar.   Por eso eran predicadores poderosos.     

            Es cierto que las doctrinas calvinistas mal manejadas pueden conducir a la falsa idea del hiper-calvinismo que mal entiende la soberanía de Dios y se niega a ofrecer abiertamente el evangelio a todos los hombres.  Según los hiper-calvinistas, esto no se debe hacer pues el evangelio es sólo para los elegidos, los cuales, tarde o temprano, van a ser salvos soberanamente.  Los puritanos (con pocas excepciones) no cayeron en ese error.

            También está la falsa idea del arminianismo, que afirma que el hombre es capaz de creer por sí mismo.  Los arminianos piensan que si el hombre no tiene la capacidad natural de creer, Dios no le pediría que creyera. Según ellos no es Dios sino el pecador quien decide si éste ha de ser salvo o no. Por eso la influencia arminiana hace que no baste la predicación e inventa tácticas, estrategias y planes para convencer al pecador: pasar al frente o levantar la mano en medio de una atmósfera creada con música, testimonios o apelaciones que dobleguen emocionalmente al auditorio.  Los puritanos rechazaron y combatieron esta doctrina.

            El secreto de los puritanos estaba en que fueron consistentes en enfatizar la responsabilidad humana junto con la soberanía divina sin tratar de racionalizar cada pequeño detalle.  Ellos entendían el concepto bíblico de que la regeneración precede a la fe, o sea que para que el pecador crea tiene que nacer de nuevo por la Palabra y el Espíritu.  Por eso es que nunca llevaban registros y estadísticas de los que “aceptaban a Cristo,” como se hace hoy.  Su meta no era atraer gente y llenar las sillas de la iglesia sino era ver gente convertida, que se comprometiera con Dios, con su Palabra y con la iglesia. 

No conocían la idea de “cristianos carnales” ni consideraban cristiano a cualquiera que iba a la iglesia y se comprometía a medias.  Ese tipo de “cristianos” no se veían en sus iglesias.   Su predicación era una poderosa apelación al hombre total para que al nacer de nuevo se convirtiera, creyera y se entregara a Cristo totalmente.  Si eso fallaba, lo demás no lograría más que una decisión temporal que engañaría a la gente haciéndole creer que era salva sin haber sido regenerada. 

            Es esencial que contendamos por la verdad sin descuidar ninguno de sus aspectos.  Dios es soberano pero el hombre es responsable, y si estas verdades se predican fielmente, Dios nos honrará. 

            Vemos pues que la predicación es tan vital y suprema porque es el método divino para alcanzar y regenerar a los pecadores.  No nos atrevamos a menospreciarla.  Oremos por nuestros predicadores, para que sean como los puritanos en su pasión por Dios, por la predicación y por la salvación de los incrédulos.  

¿Conoces a Wycliffe?

No es necesario ir a Roma o a Avigñon para buscar una decisión del 
papa; el Dios trino está en todas partes. Nuestro papa es Cristo…
 
Aunque hubiese cien papas y aunque cada monje fuera un cardenal
ninguno merecería nuestra confianza si no se ajustan a la biblia.
 
 
Juan Wycliffe nació en Inglaterra en 1320, muchos años antes de la reforma protestante.  En esa época la iglesia Católica Romana regía por completo la vida de los hombres, tanto en el continente como en las islas Británicas.

Wycliffe, estudió en la Universidad de Oxford donde posteriormente enseñó por muchos años. En 1371 era considerado como el más prominente filósofo y teólogo de Oxford, y según muchos, de toda Europa. A estas alturas sus convicciones religiosas y teológicas comenzaban a diferir de la tradición católica y a oponerse al predominio del papado romano y a la ignorancia bíblica de los cristianos—principalmente de los sacerdotes. En 1376 publicó sus primeros tratados denunciando la secularización de la Iglesia lo cual provocó que el Papa emitiera un documento oficial prohibiendo sus escritos.

Sus ideas y su mensaje se basaban en la convicción de que las Escrituras son el fundamento de toda doctrina y que la iglesia es una institución espiritual no política. Estas ideas chocaban contra de frente el dogma de que la tradición tenía la misma autoridad que las Escrituras y contra la desvergonzada politización de la iglesia Romana.  Wycliffe también predicó contra la doctrina del libre albedrío. Pero seguramente su obra más grande fue la traducción de la Vulgata Latina (la versión de la Biblia en Latín usada por la iglesia católica) al inglés, dando así al pueblo de Inglaterra la primera traducción de las Escrituras en su propia lengua.

Los escritos y la traducción de la Biblia de Wycliffe provocaron tanta indignación entre el prelado católico, que en 1415, treinta y un años después de su muerte, en el Concilio de Constanza, la iglesia lo declaró un hereje soberbio y decretó que sus libros fuesen quemados y su cuerpo exhumado. Eso no se realizó sino hasta 13 años después cuando bajo la orden del Papa Martín V sus huesos fueron desenterrados, molidos y tirados al rio Swift en Lutterworth.

Ciertamente Wycliffe, con su predicación, su teología y su traducción de la Biblia, se anticipó admirablemente e influenció a reformadores posteriores como Juan Hus de Praga, Martín Lutero de Alemania, Ulrich Zwingli de Suiza y Juan Calvino de Francia. Su obra colocó los fundamentos sobre los cuales la Reforma Protestante del siglo dieciséis sería luego edificada. Por eso se le conoce como “la Estrella Temprana de la Reforma.” Un verdadero reformador antes de la Reforma.

Asombrosamente, a pesar de su extraordinaria obra, Wiclyffe nunca tuvo verdadero éxito durante su vida. Cuando sus ideas comenzaban a tener resonancia fueron silenciadas por sus enemigos y luego por su muerte. Cuando parecían resucitar en la voz de Juan Hus, éste fue ejecutado. No fue sino hasta que Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la iglesia de Wittemberg en Alemania, que la luz que procedía de su estrella pudo resplandecer plenamente.

Después de su muerte no hubo otro reformador hasta que apareció Juan Hus en Praga, grandemente influenciado por Wycliffe y condenado y ejecutado por la iglesia en Julio de 1415. Pero la ola no sería destruida. Las semillas de la reforma sembradas por Wycliffe darian su fruto en Zwingli y Lutero en el siglo dieciséis.

Hoy día, su nombre sigue siendo inspiración y su legado sigue dando frutos. La Fundación Internacional Wycliff, nombrada en su honor, se dedica a traducir la Biblia en todos los lenguajes existentes en el mundo y ha estado envuelta en más de 600 traducciones que han puesto la Biblia a la disposición de más de 77 millones de personas.

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Un fragmento de los escritos de Wycliffe dice:
"La iglesia es la totalidad de los que han sido predestinados para bendición. Esto incluye a la iglesia triunfante en el cielo y a la iglesia militante en la tierra. Nadie que es eternamente condenado tiene parte en ella. Hay una iglesia universal cuya cabeza es Cristo y afuera de ella no hay salvación. Ningún Papa puede decir que él es la cabeza, por que él no puede decir que es electo o ni siquiera que es miembro de la iglesia."

¿Conoces a los Puritanos?

Algunos de los puritanos, pero hay muchos más para conocer

La razón por la que los cristianos contemporáneos necesitamos a 
los puritanos se responde con una palabra: madurez (J. I. Packer)
  • Los puritanos no son lo que la gente comúnmente cree o se imagina; la mayor parte de lo que muchos piensan sobre ellos es fragmentario o distorsionado.   
  • Los cristianos que aman la verdad y el evangelio deberían  conocerlos bien
  • Los puritanos originales vivieron en Inglaterra en el siglo diecisiete; posteriormente vinieron a América buscando libertad de adoración. 
  • Muchas de las cosas que se dicen de sus descendientes en América son los extremos fanáticos de aquellos que aunque conservaban la etiqueta de puritanos habían perdido la espiritualidad y el carácter de sus antepasados. 
  • La más grande herencia que los puritanos Ingleses nos legaron fueron sus escritos cuya solidez bíblica, espiritual y práctica no tiene comparación.
  • Nuestra deuda con esta gente es más grande de lo que nos imaginamos; ellos fueron los mejores y más prolíficos teólogos desde los días de los apóstoles.
  •  Sabían conectar hábil y eficazmente la doctrina y la práctica.  Su predicación y sus escritos apelaban a la mente, confrontaban la conciencia y conquistaban el corazón
  • Vivían su teología con consistencia y fueron fieles al Señor Jesucristo y a la verdad revelada en la Biblia sufriendo persecución muchas veces hasta la tortura y el martirio. 
  •  El puritanismo no fue una denominación.  Fue un movimiento espiritual apasionadamente enfocado en Dios, en las Escrituras, en la conversión bíblica de los pecadores y en la piedad de los creyentes; su pasión era la reforma de la iglesia, la renovación pastoral y el avivamiento verdaderamente espiritual.

Historia
Inglaterra, siglo dieciséis.  Henry Octavo quería divorciarse de su mujer para casarse con otra que le diera un varón a quien heredarle el trono.  La iglesia católica romana se lo prohibió por lo cual Henry estableció la iglesia de Inglaterra (iglesia Anglicana). Sin embargo, aunque desconectada oficialmente de Roma la iglesia de Inglaterra siguió practicando los ritos romanos.

Años más tarde, al morir Henry su hijo Edward quien heredó el trono, abolió los ritos romanos y promovió el protestantismo, pero él era un niño de nueve años y su reino duró sólo seis años debido a una grave enfermedad.  Cuando su hermana María lo sustituyó, ella restituyó la relación con la iglesia de Roma y persiguió a los protestantes quemando en la hoguera a 300 pastores y provocando el exilio masivo de por lo menos 800. Eso le valió el título de "María la sangrienta".   


Cuando María murió, su hermana Elizabeth tomó el trono e invitó a los ministros exiliados a regresar para re-establecer el protestantismo en Inglaterra. Estos exiliados se habían refugiado en Ginebra, Suiza que era el refugio de los ministros perseguidos en toda Europa.  Allí fueron enseñados y entrenados por Juan Calvino.  Así, el exilio de los pastores ingleses por la persecución de María la sangrienta se convirtió en una bendición pues durante su exilio ellos aprendieron y vieron con sus propios ojos cómo es una iglesia verdaderamente reformada por la Palabra de Dios y esto fue el inicio del movimiento puritano en Inglaterra.    

La reina Elizabeth reinó prosperamente durante cuarenta y cinco años. Pero aunque simpatizaba con la reforma y la apoyaba, su visión de la iglesia y del evangelio era más estratégica que espiritual.  Los ministros que regresaron del exilio deseaban y buscaban una verdadera reforma bíblica y demandaban la purificación de la iglesia. De allí el nombre “puritanos.” Ante esto Elizabeth respondió imponiendo un acta de uniformidad que obligaba a todos los ministros en Inglaterra a vestirse con túnicas y a usar accesorios y ritos similares a los católicos.  Cuando los exiliados se resistieron, fueron marginados y perseguidos. 

Lo que sucedió después fue un movimiento divino.  En medio de terribles persecuciones y privaciones los puritanos no solo conmovieron Inglaterra con la doctrina de la soberanía y la gracia de Dios sino establecieron por todas partes iglesias piadosas, ordenadas conforme a la Escritura y dejaron una herencia espiritual invaluable a la iglesia universal con sus escritos y su ejemplo. 

Cuando la persecución se hizo más intensa y los puritanos comprendieron que a pesar de sus esfuerzos y sus éxitos la iglesia institucional de Inglaterra no iba a cambiar, ni las persecuciones iban a cesar, algunos de ellos, especialmente los más jóvenes, comenzaron a buscar refugio en otros países.  Entre ellos hubo cien hombres que en 1620 iniciaron un viaje en el barco Mayflower hacia América buscando libertad para obedecer la Escritura sin el estorbo de los reyes y los obispos.  Estos fueron conocidos como “los Peregrinos.”  El 11 de Noviembre de 1620 los peregrinos llegaron a Massachussets.  Su visión era que la autoridad y dominio de Jesucristo se extiende a todos los aspectos de la vida humana --desde el trabajo hasta el entretenimiento--y que todo debe ser hecho para la gloria de Dios.  Con esa visión fundaron lo que llamaron “una ciudad asentada sobre un monte,” que hoy es los Estados Unidos de América.