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Versículos de la Biblia para los Padres


DEUTERONOMIO 6: 6-7
Y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón; y se las repetirás a tus hijos y les hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes.

PROVERBIOS 19: 18
Corrige a tu hijo mientras haya esperanza, mas no se altere tu alma para destruirlo.

PROVERBIOS 22: 6
Instruye al niño en su camino; y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.

PROVERBIOS 29: 17
Corrige a tu hijo, y te dará descanso y dará deleite a tu alma.

EFESIOS 6: 4 
Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

1 TIMOTEO 5: 8
Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.

 2 TIMOTEO 3: 15-17
 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.  Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra.

PROVERBIOS 22:15
La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.

PROVERBIOS 23:13-14
No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol.   

PROVERBIOS 29:15
La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.  

SALMOS 127: 3-5 
He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en manos del valiente, así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que ha llenado su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hable con los enemigos en la puerta.

PROVERBIOS 13:24
El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.  

Tú Puedes Decirle No a la Pornografía

Por John Piper 
Del libro "Killjoys" ("Asesinos del Gozo"). 

No todo deseo sexual es lujuria. Este tiene un lugar correcto y puede incluso ser un acto de adoración en el templo del matrimonio. Pero la lujuria es un deseo sexual desviado. Aquí está mi definición:

La lujuria es un deseo sexual que deshonra a su objeto y menosprecia a Dios porque menosprecia sus promesas y sus advertencias de tener o perder las bellezas de Cristo. 

La mujer o el hombre que deseas en tu cabeza, en la pantalla o en la calle es deshonrada - la deshonras al no tratarla como a una persona sagrada, preciosa y eterna hecha a la imagen de Dios, cuyo destino eterno es lo más importante y cuya santidad estás deseando o ignorando. Y la única manera en que esta deshonra puede tomar lugar es menospreciando temerariamente a Dios estando bajo el control de la lujuria -  desechando las promesas y las advertencias de tener o de perder las bellezas de Cristo. Así que la lujuria es un deseo sexual que deshonra a su objeto y menosprecia a Dios. Considera conmigo por unos minutos el papel espiritual del auto-control en relación a la lujuria.

La Fe en Cristo Vence a  la 'Adicción'
Adicción es un término relativo. Yo arriesgo mi vida asumiendo que nadie es absolutamente adicto a la pornografía o a ningún pecado sexual. Me refiero a lo siguiente: Si las consecuencias son suficientemente graves e inevitables vas a tener todo el autocontrol que necesitas para resistir a cualquier tentación sexual.

Por ejemplo, si esta noche estuvieses siendo consumido por un deseo sexual tan  violento, y poderoso como jamás lo hayas sentido en tu vida, y si creyeras que no puedes resistir la tentación de mirar desnudez en el internet, y repentinamente un miembro encapuchado del grupo terrorista ISIS entrara al cuarto arrastrando a tu mejor amigo o a tu esposa con un cuchillo en su cuello y te dijera, "si miras ese sitio pornográfico le voy a cortar el cuello," tú tendrías el autocontrol que pensabas que no tenías. No le harías el clic al ratón de tu computadora. O si un hombre entra en tu cuarto y te dice, "si no miras pornografía te daré un millón de dólares en cash, sin impuestos esta misma noche," tú repentinamente tendrías el control que pensabas que no tenias.

La adicción es un término relativo. El hecho es que el 99% de los que le dan lugar a la lascivia en la pornografía, la fornicación o el adulterio, no están siendo controlados totalmente por el deseo sexual. Están siendo controlados realmente por lo que creen - lo que creen que les sucederá si actúan o no de acuerdo a su lujuria.

El Espíritu de Dios Nos Controla
El punto decisivo es si creemos que las consecuencias serán suficientemente graves e inevitables. Si estuviésemos seguros que un amigo moriría una muerte grotesca tendríamos autocontrol. Si estuviésemos seguros que conseguiríamos un millón de dólares tendríamos autocontrol.

Ahora, no hay nada particularmente cristiano cuando analizamos la motivación. Esta es simplemente la manera en que los seres humanos estamos constituidos. El autocontrol era una virtud de los estoicos antes de ser una virtud cristiana, y no hay nada exclusivamente cristiano en ello.

Sin embargo Pablo incluye el autocontrol (engkrateia) como un fruto del Espíritu (Gálatas 5:23). De modo que para los que creen el evangelio de Cristo y son justificados por la fe (Romanos 3:28), el Espíritu Santo viene a ser la causa decisiva de su "autocontrol." Esto es lo que yo considero que significa "fruto" en Gálatas 5. El Espíritu produce autocontrol en el creyente. La acción de nuestra parte es vital y esencial pero no decisiva. El Espíritu es decisivo.

Pablo dice en Filipenses 2:12-13, ocúpate en tu salvación porque Dios se ocupa de ti. Esto significa, "controla tus deseos lascivos porque el Espíritu esta controlándolos a través tuyo." Ejerce autocontrol porque el Espíritu está haciendo que éste opere en ti. La sangre de Cristo, la sangre del nuevo pacto nos asegura la obra del Espíritu. Y cuando Él obra, nosotros obramos. Su obra se manifiesta en nuestras acciones. Él crea el milagro del autocontrol y nosotros actuamos en el milagro del autocontrol. 

Pero el Espíritu no produce el mismo autocontrol que tenían lo estoicos. Los estoicos no dependían de Cristo ni vivían para Cristo. Pero el Espíritu Santo está en el creyente por causa de la muerte de Cristo y para la gloria de Cristo (Juan 14:16). La sangre de Cristo fue Su precio y mostrar la belleza de Cristo es Su misión.

La Belleza de Cristo es Mejor
Por esto, la manera en que el Espíritu produce autocontrol en el creyente es revelando las bellezas de Cristo a nuestras almas como lo supremamente hermoso y satisfactorio. Él remueve la dureza de nuestro corazón y la ceguera de nuestra alma para que podamos ver y saborear las bellezas de Cristo como realmente son.

Y lo que el Espíritu nos muestra a través de la palabra de Cristo es que la plena satisfacción de la belleza de Cristo puede perderse para siempre si por dejarnos esclavizar de la lujuria demostramos ser unos hipócritas que aman más el sexo que a Cristo. También Él nos muestra que viene el día, y ya está aquí en gran medida, cuando disfrutaremos a Cristo con una plenitud de gozo que sobrepasa todo el placer que sea posible encontrar en la lujuria.

Esto nos trae de regreso al terrorista de ISIS que está a punto de cortarle el cuello a nuestro mejor amigo, y al hombre que nos ofrece el millón de dólares. El Espíritu Santo nos muestra que cuando enfrentamos la tentación de la lujuria los riesgos son mucho más graves que cualquiera de esas situaciones. El riesgo que las bellezas de Cristo que el Espíritu Santo revela se pueden perder para siempre o pueden satisfacer tu alma para siempre.

Él abre nuestros oídos para escuchar a Jesús diciendo, " Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (Mat 5:29). Esto es peor de lo que sería el más grande ataque de ISIS. Él también abre nuestros oídos para escuchar a Jesús decir, " Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios (Mat 5:8) lo cual es una recompensa infinitamente superior a un comparativamente simple millón de dólares.


El autocontrol es un fruto del Espíritu. Es el Espíritu quien produce este milagro, nosotros actuamos sobre la base de ese milagro. Él hace que se abran nuestros ojos para ver las bellezas de Cristo y entender que estas pueden perderse por siempre al hacernos esclavos de la lujuria o pueden ser disfrutadas eternamente al cultivar un corazón puro.  

Los Engaños del Aborto

Fragmentos traducidos de un artículo de Erika Bachipochi, abogada que apoyó por mucho tiempo el aborto, pero ahora se opone afirmando que no ayuda a las mujeres, no les da derechos legítimos, ni les hace iguales a los hombres. Ver articulo completo (en inglés):  http://www.cnn.com/2015/01/22/opinion/bachiochi-abortion-roe-v-wade/

Yo apoyaba los derechos del aborto y conozco la tentación de considerar este como una representación de la igualdad de los derechos de la mujer. Después de todo quedar embarazada inesperadamente parece interrumpir la habilidad de la mujer de seguir sus propias metas y ambiciones. Y cuando hay pobreza, la carga agobiante de otros niños o riesgos en el embarazo por problemas de salud, todo luce como una injusticia para las mujeres.

El aborto pareciera brindar a las mujeres una respuesta práctica a la desproporcionada responsabilidad sexual que las relaciones sexuales y el embarazo pone delante de ellas. Pero esta solución que supuestamente cura la 'injusticia' de que las mujeres quedan embarazadas y los hombres no, consiste en acabar con la vida del pequeño ser humano que se desarrolla en el vientre de la mujer.  

El aborto es un engaño que quiere hacer creer a las mujeres que estas pueden ser como los hombres - capaces de no estar embarazadas - y así competir con ellos profesional, social y académicamente. O si son pobres, están abrumadas de problemas o el hombre que las embarazó las abandona, les quiere hacer creer que es su 'responsabilidad social' deshacerse del fruto de su vientre - su niño o niña.    

Pero lo que las mujeres en realidad necesitan es ser respetadas no solo por sus logros como profesionales sino por la maravillosa capacidad de procrear una nueva vida humana. Las mujeres queremos ser respetadas por nuestro trabajo como madres.

 Negar que lo que hay en el vientre de una mujer embarazada es una vida humana distorsiona también a la madre de ese niño o niña haciendo que ella tenga derechos de propiedad sobre esta criatura en desarrollo como antiguamente los esposos tenían derecho sobre la vida de sus mujeres.

El aborto le otorga a la mujer, o más bien pone sobre ella la carga del inhumano derecho de decidir sobre el destino de otro ser humano, que en este caso es un vulnerable bebé - su propio hijo o hija. En lugar de eso deberíamos proveerle a cada mujer embarazada el múltiple apoyo de la familia y de la sociedad que ella necesita, cualquiera que sea su situación, para animarla en su papel de reproductora del milagro de la vida humana.  
  
Hoy día parece que hablar del milagro de las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer fuese arcaico, como si las diferencias sexuales fuesen indefinidas y  viviésemos por encima de ellas.  Hay quienes quieren procuran borrar la noción de papá y mamá como si eso fuese progreso y nos fuese a liberar de las anticuadas y deterministas categorías de hombre y mujer.
Pero cuando pretendemos que no hay diferencias entre los sexos son las mujeres las que sufren porque ellas son las que quedan embarazadas. Y cuando eso pasa y el hombre se desentiende, ellas tienen dos opciones: cuidar con sacrificio al bebé en su vientre o quitarle la vida. Los hombres pueden tener sexo y desaparecerse, y desde que se legalizó el aborto hace 42 años con la ley de Row-Wade, eso es lo que hacen la mayoría.  

 Es tiempo de admitir la maravillosa y asombrosa verdad de las diferencias sexuales y de conformar nuestra sociedad para darle prioridad a aquellas que cuidan de los seres más vulnerables que son los niños. Y es tiempo de exigirle más y más a los hombres. Promoviendo el aborto no hacemos eso. 

La Necedad del Aborto



El Peligro del "Evangelismo Conyugal"

(Tomado del Libro "Sobreviviendo un Yugo Desigual" por Lee Strobel)
...Hay algunos cristianos que deciden saber más que Dios. Se dan cuenta que Él no quiere que ellos se casen fuera de su fe, pero están convencidos de que muy pronto el cónyuge dará su vida a Cristo después de que se pronuncien los votos de la boda. Mentalmente encubren el conflicto que van a encontrar sobre los asuntos espirituales y subestiman cuán lejos está de Cristo su novia o su novio . El periodista cristiano Terry Mottingly le llama a esto "evangelismo conyugal."

Nunca olvidaré la vez en que hablé en una iglesia acerca de los peligros de los matrimonios desiguales, describiendo toda la turbulencia que Leslie y yo experimentamos cuando estuvimos espiritualmente disparejos. Después de hablar durante cuarenta y cinco minutos, una joven se acercó y dijo con completa sinceridad: "Estoy saliendo con un hombre que está investigando el cristianismo y yo sé que él va a ser cristiano muy pronto. Así que, ¿no cree usted que sería correcto que nos casáramos? En realidad es sólo asunto de tiempo antes de que él se comprometa con Cristo." Casi parecía que ella se hubiera puesto tapones en los oídos durante mis advertencias. Yo quería gritar: "Lee mis labios: '¡No os juntéis en yugo desigual con los incrédulos!' Por su bien, por tu propio bien, por el bien de tus futuros hijos, ¡presta atención a la Palabra de Dios!"

En una columna de un periódico, Mottingly describió un artículo que escribió un pastor. En él, el pastor imagina una voz interior, una de honestidad lisa y llana, la que habla a un ministro cuando se alista para unir en matrimonio a un cristiano con uno no cristiano. La voz en su cabeza desearía poder hablar de esta manera a cada uno de los presentes en las nupcias:

Queridos amigos, hoy nos hemos reunido aquí para presenciar un desastre en proceso. Marta ha decidido que desea casarse con Chester. Marta, asistente a la iglesia, cantante de himnos, educada rectamente, con una vida de felicidad por delante está tirando por la borda todo eso para casarse con Chester, un pillo pagado de sí mismo, impío.

Por qué Chester y Marta se quieren encerrar en el matrimonio, está más allá de mi alcance… [Pero] diré algunas palabras religiosas sobre ellos y su unión como si todos pretendiéramos que de algún modo Dios está bendiciendo lo que él ha prohibido. Ustedes intercambiarán anillos y votos y saliva y saldrán de aquí buscando el común denominador más bajo en sus valores, sus creencias y sus convicciones… Así que oremos, oremos y oremos.

Francamente, Leslie y yo no podemos comprender cómo un pastor que se respete a sí mismo, que honre a Dios y que crea en la Biblia pueda presidir una boda de una pareja desigual en desafío directo a la enseñanza bíblica. Aunque algunas veces los ministros se comprometen por causa de la política de la iglesia o porque entienden que quizá el evangelismo conyugal tendrá éxito en este caso.

El problema es que precisamente casi cada uno ha sabido por lo menos de una historia de cómo el "evangelismo conyugal" dio resultado en un caso en particular. Por desgracia, eso
puede dar a los cristianos un optimismo falso cuando tienen que decidir si confiarán en las enseñanzas de Dios o en su propia sabiduría.

Pero, ¿cómo podemos esperar que Dios bendiga un matrimonio que descaradamente viola su propio mandamiento? Él no nos puede proteger de las terribles consecuencias de un matrimonio desigual si tenemos oídos sordos a sus advertencias. Job 4:8 dice: "Los que siembran maldad cosechan desventura."

Sin hacer caso del camino que los condujo allí, todos los esposos unidos en desigualdad tienen desafíos, problemas y preocupaciones comunes. Sin embargo, a pesar de las dificultades, Pablo les advirtió contra el divorcio como una vía de escape fácil y escribió: "Si algún hermano tiene una esposa que no es creyente y ella consiente en vivir con él, que no se divorcie de ella. Y si una mujer tiene un esposo que no es creyente y él consiente en vivir con ella, que no se divorcie de él." En otras palabras: mantén el matrimonio intacto si es posible, y busca la ayuda de Dios para hacer frente a la desigualdad.

¿Ejemplos de Amor Conyugal en la Biblia ? No Muchos, Pero Cristo Sí.

Víctor B. García

¿Cómo es el amor con que un marido debe amar a su mujer?  ¿Quién sería un buen ejemplo en la Biblia de ese amor? 

Adán no. Él desprotegió a su mujer de la serpiente y después la culpó por su pecado.  Abraham tampoco. Él, por miedo mintió dos veces sobre su relación con Sara poniendo en peligro su vida e integridad.  Isaac hizo lo mismo.  Jacob amó a Raquel pero su vida familiar fue un caos pues tuvo otras tres mujeres con cada una de las cuales tuvo hijos.

¿Quién podría darnos un ejemplo que inspire un poco más? ¿Moisés, de cuya vida matrimonial no sabemos casi nada?  ¿Job quien era un hombre justo pero tuvo una mujer impía por esposa?  ¿David o Salomón que se distinguieron por su poligamia?  ¿Samuel quien fue un gran profeta pero no se sabe qué clase de marido fue?  ¿Pedro cuya vida matrimonial es un misterio excepto que la Biblia nos dice que tenía suegra? 

Algunos buenos ejemplos podrían ser Booz que parece haber gozado una tierna relación con Ruth.  O José, el padre adoptivo de Jesús, quien actuó con verdadero liderazgo para proteger la integridad moral y física de María y a Jesús en su niñez. O Aquila quien vivía en armonía con Priscila aunque aparentemente ella era tan o probablemente más competente que él.  Otro podría ser Oseas quien fue capaz de amar y perdonar a su mujer a pesar de sus fornicaciones.  

Ciertamente, hay una gran escasez de ejemplos de maridos que amen a sus mujeres como Dios lo manda, no solo en la vida contemporánea sino en la historia bíblica.  Curiosamente, el apóstol Pablo, quien escribió los principios más sublimes e importantes sobre cómo un hombre debe amar a su mujer no era casado. Pero con todo eso, inspirado por el Espíritu, fue certero y supo escoger el mejor ejemplo. Él dijo que los maridos deben amar a sus mujeres así como Cristo amó a la iglesia.  

Cristo es el ejemplo y la medida del amor conyugal.  El amó y sigue amando a su esposa, la iglesia, con un amor sacrificial y transformador, con un amor fiel al pacto que hizo con ella.  El amor de Cristo por su esposa es un amor inquebrantable y persistente que no depende de las circunstancias, de los sentimientos ni del mérito y la dignidad de ella.  Es así como los maridos debemos amar a nuestra mujer.  Y es solamente en Él que podemos hacerlo. Por la gracia de Cristo los hombres podemos reflejar en el amor por nuestras mujeres, el amor de Cristo por su iglesia. 

Los Enemigos Más Grandes y Cercanos a Nuestros Hijos

Víctor B. García 
La necedad está ligada en el corazón del muchacho (Prov. 22.15)
El muchacho consentido avergonzará a su madre (Prov. 29.15)
La vida esta llena de enemigos y peligros para el alma de nuestros hijos. Pero contrario a lo que el mundo piensa, los peligros que más los amenazan no vienen de la calle sino que se encuentran en su propia casa.  De hecho, esos peligros están con ellos desde que nacen y son lo más cercano que ellos tienen en su vida ¿Y qué hay más cercano a nuestros hijos que su propio corazón y sus propios padres? Es de allí de donde pueden surgir los dos más grandes peligros para el alma de nuestros hijos.  

¿Cómo es posible tal cosa? Como puede ser un niño un peligro para si mismo, ¿y como puede un padre llegar a ser lo más peligroso para el alma de ese niño? He aquí la respuesta:

1.  El niño es un peligro para si mismo si no aprende que nace con un corazón necio, engañoso y perverso:
Dios nos advierte sobre la realidad y el poder de ese peligro cuando nos dice, “la necedad esta ligada en el corazón del muchacho” (Prov. 22.15) y “engañoso es el corazón mas que todas las cosas, y perverso” (Jer. 17.9).  Es decir que el niño, desde que nace, viene inclinado a ser necio, egoísta, rebelde y espiritualmente insensible.

Ningún niño necesita malos consejos, malas influencias o malas amistades para ser desobediente y mentiroso. El ya nace con esas tendencias y con la capacidad de ser así.  Eso le brota naturalmente.  Por esa razón, estrictamente hablando, no hay “niñitos buenos.” Hay niños más tranquilos, más dóciles y mejor portados que otros, pero ninguno hay que sea “bueno” en el sentido espiritual, porque a todos, incluyendo a los mejor portados, se les aplica la verdad de que la necedad esta ligada en sus corazones.  Pablo dice, “no hay diferencia, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom. 3.23) y David reconoció, “en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” (Sal. 51.5).

Cuando un niño no es conciente de estas realidades y no es equipado para contrarrestar la fuerza pecaminosa de su corazón, él se convierte en el peligro más grande  que pueda haber contra su propia alma. Un niño sin esa conciencia y sin la instrucción debida no temerá a Dios, no respetara a sus padres, ni tendrá consideraciones para nadie excepto cuando le convenga, será un niño consentido, y la Escritura dice, “El niño consentido avergonzara a su madre” (Prov. 29.15).

2.  Los padres son un peligro para los niños si son pasivos en cumplir el mandato de criar a sus hijos en la disciplina y amonestación del Señor
Hay padres peligrosos por que abusan de sus hijos corporal, emocional o sexualmente; otros por que son irresponsables de las necesidades materiales y emocionales de sus hijos.  Pero no se necesita ser un padre degenerado o irresponsable para ser peligroso. Basta con ser espiritualmente pasivo, con no ocuparse del alma de los hijos, con no disciplinarlos, con negarse a corregir sus malas acciones, y con no comunicarles e implementar en sus vidas las verdades de Dios.

Todos los padres dicen que aman a sus hijos. Pero con frecuencia su amor es ese amor sentimental que brinda al niño regalos materiales y bienestar físico pero que descuida inculcarle la disciplina y el temor de Dios; y ese amor es peligroso pues descuida lo más esencial. De acuerdo a la Palabra de Dios ese no es amor sino aborrecimiento: “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo castiga” (Prov. 13.24).

El padre que dice que no puede castigar a su hijo, que no lo puede controlar, que no puede hablar con él, que no le puede enseñar, ese es un padre que ha claudicado de su responsabilidad y ultimadamente se constituye en un peligro para su hijo. ¿Cómo? ¿Por qué? Por que teniendo la encomienda, la autoridad y el poder para proteger a su hijo, lo está desamparando y entregando a las fuerzas destructivas de la ignorancia espiritual y la rebelión.  Los niños no solo son frágiles e ignorantes sino que están infectados por el pecado original, inclinados a lo malo, por eso Dios los pone bajo el cuidado de padres para que estos los protejan, los instruyan y los disciplinen.

Un niño sin instrucción será victima de los peligros de la calle—las malas amistades, la impureza sexual, la droga, la violencia o el paganismo. Sin embargo, antes de caer en las garras de esos enemigos, ya fue victimizado por una mala instrucción paternal.  Criar a un hijo sin la instrucción bíblica es como enviar un explorador a la montana sin brújula, sin mapa y sin provisiones o un soldado a la batalla sin armas ni equipo adecuado. Es en este sentido que los padres se pueden constituir en un peligro para sus hijos.  

Cualquier hijo puede desviarse cuando ya tiene la edad de decidir por sí mismo aun si ha sido instruido y criado correctamente.  Pero si el niño se arruina y se desvía por la negligencia de los padres, esos padres se constituyeron en el mayor peligro para sus hijos.

¿Como combatir y evitar esos peligros? La Biblia nos da estos consejos:
  • No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara no morirá. Lo castigaras con vara y libraras su alma del seól (Prov. 22.13).
  • Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma (Prov. 29.17).        
  • Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no apartara de el (Prov. 22.6).
  • Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza, no te hagas cómplice de su muerte (Prov. 19.18 NVI).
  • Criad a vuestros hijos en la disciplina e amonestación del Señor (Ef. 6.4).

La Raiz de la Familia Deforme

Victor. B. García
La familia es el primero, el mejor y el original
Departamento de Educación, de Salud y de
Bienestar que existe (Michael Novak) 
Christy Cordero y Estephen Toomey viven juntos. Quieren amarse, respetarse y tener un bebe; lo que no quieren es casarse. Ellos están comprometidos a no hacer ningún compromiso.  “No queremos que nuestra relación se base en una falsa sensación de seguridad,” dijo Estephan al USA Today. “deseamos animarnos, amarnos y respetarnos mutuamente y no necesitamos licencia para eso.”  Ellos buscan compañía, sexo y los beneficios del matrimonio pero sin la responsabilidad ni las demandas.  

Cada vez, crece más el número de gente que piensa como Jenny y Estephan, lo cual nos muestra hasta donde nuestra sociedad ha perdido el entendimiento de lo que es la familia y su propósito.  Irónicamente, mientras mucha gente heterosexual como Christy y Estephen desprecian el matrimonio, los homosexuales tienden a defenderlo. ¿Por qué? Porque quieren lograr la legalización de sus matrimonios.

Por supuesto, los homosexuales tienen su propio concepto del matrimonio, el cual no tiene que ver con la reproducción sino con una relación “estable y amorosa.” Para ellos el matrimonio heterosexual no es el único tipo de matrimonio que existe sino uno más entre otros.  En la verdadera familia, dicen ellos, no importa de qué sexo sean “los esposos,” lo que importa es el amor.

Siguiendo esa línea de pensamiento, en 1990 la Junta de Educación de Nueva York quiso introducir a su currículum dos libros titulados “Heather Tiene Dos Mamás y “El Compañero de Cuarto de mi Papá” los cuales hablan de parejas homosexuales con “hijos.”  Su propósito era que los niños criados por homosexuales o lesbianas se sintieran bien y que los demás niños aprendieran que un matrimonio homosexual es igual que un heterosexual.
Gracias a Dios, debido a las protestas de muchos padres, los libros no llegaron a ser usados. Pero los defensores de la causa homosexual no se han detenido en sus esfuerzos por cambiar el concepto de lo que es la familia.

A pesar de que gente como Christy y Estephan tienen un aprecio cada vez más raquítico por el matrimonio—si no es que ya lo perdieron del todo—y de que los homosexuales radicales luchan por cambiar el concepto y las leyes sobre el matrimonio, estas cosas no son la raíz del problema. Son sólo un síntoma.      

Hace algunas cuantas décadas atrás, se comenzó a oír la voz de los “expertos” que decían que había que rechazar los papeles sociales rígidos como el de esposo, esposa, padre o madre. Aquellos eran tiempos de rebelión contra las instituciones corruptas y fracasadas de la sociedad.  Eran también tiempos de cambios, algunos de los cuales fueron para bien social—como la eliminación de la discriminación racial—aunque lamentablemente muchos fueron para mal. Y entre lo más malo estuvo el abandono del concepto divino de lo que es una familia. 

¿Por qué el concepto natural y bíblico de la familia ha perdido tanto terreno desde aquellos días? Por la misma razón esencial por la que hoy sigue decayendo: Los hombres se han desligado de su responsabilidad como hombres y esto ha hecho que las mujeres reaccionen buscando “liberación,” y que los hijos se rebelen en masa refugiándose en las drogas y el sexo libre. Y así, la poca confianza que aun había en la familia se ha ido arruinando cada vez más. 

Si los hombres cristianos hoy día no buscamos la ayuda de Dios para ser fieles a su Palabra, para amar a nuestras mujeres y para instruir a nuestros hijos en la disciplina y amonestación del Señor, no hay esperanza para el futuro. La cohabitación sin matrimonio, la legalización del matrimonio entre homosexuales, la proliferación absoluta del aborto y las niñas adolescentes teniendo bebes sin padre será lo que domine nuestra sociedad y aun nuestras iglesias.