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El Pragmatismo del Nuevo Calvinismo: La Mezcla de la Ortodoxia con Practicas Extrañas

Detrás de la trivialización de la adoración se encuentra el pragmatismo, la idea de que, para ministrar eficazmente a la gente, la adoración debe adaptarse a las tendencias contemporáneas de la cultura. Este es un virus espiritual que contagia aun a iglesias y ministros conocidos por su predicación bíblica. Es una mezcla extraña: "orto-doxia" con "xeno-praxia," es decir, predicación correcta con métodos incorrectos. 


Los ejemplos de esta categoría abundan, pero uno de los más prominentes, por la mezcla que hacen de lo sublime con lo grotesco, es el movimiento neo-calvinista. Los líderes de este movimiento proclaman elocuentemente las doctrinas históricas del calvinismo y profesan honrar la autoridad y suficiencia de la Escritura, pero toleran y exhiben incongruencias alarmantes. 

 

Para comenzar, este movimiento aglutina a líderes con diferentes estilos, perspectivas y doctrinas. Sus perspectivas sobre la adoración, la ley de Dios, el carismatismo, la cultura contemporánea y la naturaleza y misión de la iglesia son con frecuencia divergentes. Para sortear estas divergencias y que su proyecto funcione hacen compromisos, mezclando, minimizando o enfatizando creencias y estilos según convenga. Por ejemplo, tienden a minimizar los mandamientos morales como norma de vida para el creyente, por lo mismo, restan importancia a mandatos vitales como la santidad del Día del Señor, el temor de Dios y la vida de sobriedad y reverencia. También, le atribuyen valor estratégico y evangelístico a géneros y ritmos musicales mundanos como las baladas sensuales, el rap o el rock los cuales incorporan en sus conferencias e iglesias. 

 

Con sus considerables habilidades mediáticas y logísticas promueven grandes causas, conferencias y eventos para-eclesiásticos que hacen de sus líderes prominentes celebridades de gran influencia y reputación. Poco a poco, sin embargo, se vuelven más tolerantes (algunos, ingenua y otros astuta y perversamente) a la infiltración de influencias mundanas, feministas, socialistas, homosexuales y naturalistas disfrazadas de evangélicas.  

 

Todas estas cosas atentan contra la unidad doctrinal y espiritual prescrita por la Biblia y la autoridad de las iglesias locales y de sus pastores, pues afecta la actitud de los creyentes respecto ellos. Los creyentes más vulnerables, que son la mayoría, se vuelven seguidores de hombres en detrimento de su vida espiritual y la de sus iglesias. 

 

Uno de los mas grandes y sutiles peligros del neo-calvinismo es que muchos de sus líderes son hombres respetables y diestros que conservan importantes aspectos de la doctrina correcta, pero abren la puerta a prácticas y conceptos incompatibles con su doctrina y con la Biblia que ellos dicen honrar. Por un lado, son muy buenos comunicadores, bendicen a sus oyentes e instruyen a los ignorantes, pero por el otro, confunden a muchos con su tolerancia, pragmatismo e ímpetu por alcanzar metas numéricas y proselitistas que Dios no ha señalado. Con esto inducen a la nueva generación de sus jóvenes seguidores, incluyendo ministros, hacia una futura debacle espiritual. Lo que construyen de momento con una mano, lo destruyen gradualmente con la otra. 

Esto no no es nuevo y cada vez que sucede llega suave, sutil, lenta e imperceptiblemente. Sin embargo, así, lento pero seguro, esta tendencia se encamina hacia la apostasía. La advertencia de Spurgeon cuando enfrentó una situación similar en sus días se hace relevante hoy: 

 

Es triste, pero muchos están volviendo a tomar de los vasos envenenados que drogaron a las generaciones previas que cayeron en la decadencia y terminaron doblegándose ante la letargia de la herejía doctrinal. Hoy día, muchos ministros están jugueteando con la cobra venenosa de "otro evangelio" que ha tomado la forma de la "cultura contemporánea." Como consecuencia, sus congregaciones se están debilitando y su gente más espiritual está abandonándolas. 

 

Quizá los líderes del neo-calvinismo más maduros y con cierta moderación puedan mantener un relativo balance doctrinal en medio de estas incongruencias; sin embargo, el sistema los ha atrapado y es cuestión de tiempo antes de que se haga más evidente lo que ya es, la degradación doctrinal, moral y espiritual de este. Lo que se ha visto es suficientemente deplorable; algunos de ellos o sus asociados se han declarado no-cristianos, se asocian explícitamente con el mundo, se han vuelto pro-lgbtq o han sido protagonistas de escándalos nacionales. La degradación seguirá saliendo a la superficie, cada vez con más desfachatez. Si lo que ya se ve es evidente y preocupante ¿qué será lo que viene? Peter Masters, un pastor que vive al otro lado del océano, en Inglaterra, dice respecto a la incongruencia del neo-calvinismo:

 

Los nuevos calvinistas exaltan a los puritanos, pero no quieren adorar ni vivir como ellos. Los puritanos proclamaban claramente que la soberanía de Dios implica consagración, reverencia, obediencia sincera a Su voluntad y separación del mundo. No pensemos que se puede tener soteriología puritana sin santificación puritana. No pretendamos atraer a la gente al calvinismo con carnadas mundanas. La promoción de esta nueva forma de calvinismo presagia desastre. 


 Si los lideres del neocalvinismo que aun conservan una medida de preocupación por la ortodoxia no reconocen este desvío y se vuelven a Dios en arrepentimiento buscando la corrección de sus caminos, tendrán un día que dar cuenta por su pecado contra el reino de Dios. En cuanto a lo que le espera a la próxima generación de sus seguidores, será un espectáculo funesto. 


Al observar de lejos y al comprobar de cerca, las incongruencias y desvíos de estas tendencias es natural identificarse con el sentimiento de Spurgeon cuando dijo: "Nuestra solemne convicción es que las cosas están mucho peor de lo que parecen, y tienden rápidamente a descender…observen y pregúntense, ¿Cuánto más lejos pueden ir?"  

Diez Maneras En que el Coronavirus Puede Hacernos Bien Espiritual


Soy cristiano y quiero ver la pandemia del coronavirus a través de los lentes de la Biblia, particularmente Romanos 8:28-29, “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” 
Este texto enseña que a los creyentes en Cristo todas las cosas, incluyendo el coronavirus, ayudan a bien. Aunque a veces, en tiempo de gran prueba, nos sentimos como Jacob cuando dijo: “contra mi son todas estas cosas” (Génesis 42:36), luego, al ver hacia atrás decimos con José, “Dios lo encaminó a bien” (Génesis 50:20). 
¿Cómo puede el coronavirus ser para nuestro bien? Déjame sugerir diez maneras: 
1)    Puede unirnos en oración global puesto que este virus es ahora pandémico. Y No debemos subestimar lo que nuestras oraciones pueden lograr. Los avivamientos comienzan con oración. 
2)    Puede abrir la puerta para que compartamos el evangelio con lo incrédulos. Esta pandemia da a los cristianos una maravillosa oportunidad para mostrar el amor de Cristo a otros para que puedan ver tus buenas obras y dar gloria a “tu Padre que está en los cielos” (Mateo 5:6). 
3)    Puede librarnos de algunos ídolos mundanos como los deportes, puesto que muchos eventos deportivos han sido cancelados o pospuestos. Tristemente, hay cristianos que el domingo prefieren un evento deportivo que ir a la iglesia a adorar a Dios. 
4)    Puede hacernos confiar en Dios para para nuestra salud pue no hay aun vacuna o tratamiento contra el virus. La medicina es un regalo de Dios, pero a veces dependemos de ella más de este don que de Dios.   
5)    Puede dar a los padres más tiempo para ministrar y compartir con sus hijos pues las escuelas han cerrado. Pidamos a Dios ayuda para que este tiempo se convierta en bendición, no en carga. recordemos que nuestros hijos nos ven; así que con lo que hagamos o digamos les ensenaremos cómo reaccionar honrando a Dios frente a las crisis. 
6)    Nos puede hacer entender lo que significa “estad quietos y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10). El ritmo de la vida que vivimos es tan acelerado que nos cuesta encontrar tiempo para meditar en la palabra de Dios. Puesto que el virus ha detenido ese ritmo, la mayoría de nosotros tendremos tiempo extra para nuestra comunión con Dios y para considerar las cosas celestiales y eternas.  
7)    Nos puede enfrentar a la realidad de la muerte. La muerte es una realidad inevitable que usualmente relegamos en nuestros pensamientos, pero este virus nos puede forzar a pensar en ella y en lo que dice Dios: “está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después el juicio” (Hebreos 9:27). ¿Estás listo para morir?  
8)    Puede ser un llamado divino a arrepentirnos de nuestros pecados porque usualmente las pestilencias son una señal de juicio divino. Por ejemplo, en 2 Samuel 24 Dios castigo al pueblo con el que había hecho un pacto por causa del pecado de David, y el castigo vino en forma de pestilencia la cual cobró 70,000 vidas. 
9)    Puede señalarnos la segunda venida de Cristo. No debería sorprendernos ver mas eventos como esta pandemia pues Jesús dijo respecto a los últimos días: “y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo” (Lucas 21.11). Desafortunadamente, la gente se prepara para los efectos del coronavirus, pero piensan poco en la segunda venida de Cristo que puede traerles un juicio eterno si no se arrepienten y creen en el Señor. 
10) Puede ser un instrumento De Dios para conformar a sus redimidos más a la imagen de su Hijo Jesucristo. El coronavirus no es para que nos alejemos de Dios sino para que nos acerquemos más a Él. En este sentido, el virus es ultimadamente para nuestro bien y para la gloria de Dios 
Por todo esto, cristianos, “no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14.1). 

¿Cómo Saber la Voluntad de Dios Para Mi Vida?


       Ante tantas circunstancias y decisiones que enfrentamos en la vida surge la pregunta, ¿Cómo saber la voluntad de Dios y la decisión correcta que debo tomar?” 
       La forma de resolver esto no es esperando oír la voz de Dios indicándonos con detalle su voluntad. Lo que necesitamos es comprender que Él nos llama a no ser pasivos e indecisos sino a tomar decisiones con sentido común y lógica santificadas por los mandamientos y principios de su Palabra.
       Él espera que actuemos confiando que nos va a guiar, corregir, enseñar y ultimadamente hacernos bien cuando caminamos en fe y obediencia, buscando el bien de otros y la gloria de Su nombre.
      Sería más fácil si Dios nos indicara cada detalle de lo que debemos hacer, pero Él quiere que crezcamos en santidad, fe, sabiduría y conocimiento de Su gracia, no que seamos pasivos, místicos, fanáticos e irreflexivos.
      Dios quiere que aprendamos a tomar decisiones por nosotros mismos sometidos a Él en obediencia a los mandatos, promesas, consejos y normas de su palabra los cuales moldean nuestros corazones y nos dan sabiduría para lidiar con las circunstancias providenciales que Él permite en nuestras vidas.

Imita a Spurgeon en la Lectura de Buenos Libros

Por Ray Rhodes Jr.

¿Qué leía Spurgeon? Leía toda clase de libros. Leía la Biblia, el periódico, libros clásicos cristianos, historia, biografía y ficción. Como promedio leía seis libros substanciales por semana. La mayoría eran obras puritanas de peso. 

Se dice que una de las razones por las que Spurgeon poseía un lenguaje tan rico, tenía tanta substancia doctrinal y era tan fuerte espiritualmente, a pesar de sus depresiones, enfermedades físicas y dificultades, es porque siempre estaba inmerso en la lectura de algún buen libro - seis a la semana. Nosotros probablemente no logramos llegar a ese número, pero sí podemos andar siempre con algún libro de alguno de los grandes visionarios de Dios. Vivir tan inmersos como sea posible en la lectura de libros sólidos, bíblicos, prácticos y piadosos nos fortalecerá y ayudará a cultivar un creciente entendimiento de la realidad de Dios.

Una de las razones primarias por la que Spurgeon era un gran escritor era debido a sus hábitos de lectura. W. Y. Fullerton nos dice en su libro biográfico sobre Spurgeon, "el número de sus publicaciones, sin contar los folletos y libros pequeños, consistía en no menos de 135 volúmenes; si se incluían las reediciones eran 176 y si agregábamos los panfletos eran no menos de 200 libros." Acerca de su biblioteca personal Fullerton dice, "cuando murió habían 12,000 volúmenes en su biblioteca, aparte de los que había enviado para abastecer los muy bien surtidos estantes de la biblioteca del colegio de pastores." Estos 12,000 volúmenes eran el fundamento de su biblioteca, pero como lo indica Fullerton, Spurgeon tenía muchos más libros.

Spurgeon escribía, leía, revisaba, distribuía y atesoraba libros. Fullerton indica, "Escucharlo hablar de libros le podía fácilmente hacer pensar a uno que Spurgeon no hacía nada más que leer su vida entera; revisar sus publicaciones le podía a uno hacer imaginarse que no hacía nada más que escribir." Sin embargo, sabemos que Spurgeon hizo mucho más que leer y escribir. Él era un pastor, un predicador itinerante, un líder de muchas instituciones y un hombre cuyos servicios eran constantemente requeridos por todas partes.

Podemos deducir varios consejos útiles de los hábitos de lectura de Spurgeon:

1) Busca Libros Substanciosos. En la librería de Spurgeon había muchos libros usados que él había encontrado en los catálogos de las librerías de libros de segunda mano. Encuentra buenos libros, no importan si son nuevos o usados. Especialmente busca libros de tapa dura que resistan el paso de los años y puedan ser dejados a tus hijos o a otros interesados en el futuro.

2) Lee Libros Buenos. Los libros lucen bien cuando se alinean en los estantes de madera. Sin embargo los libros son para leerlos no para exhibirlos. Spurgeon exhortaba: "entrégate a la lectura. El hombre que nunca lee, nunca será leído, el que nunca cita, nunca será citado, el no usa los pensamientos del cerebro de otros comprueba que él no tiene cerebro."

3) Lee Libros Variados. Se asume que como cristiano te deleitas regularmente en la Biblia, pero además de eso lee historia, biografía, himnos, literatura clásica y buena ficción. Spurgeon dijo: "Estoy convencidos que la mejor manera de usar tu tiempo libre es leyendo u orando. En los libros puedes conseguir mucha instrucción que después puedes usar como una verdadera arma al servicio de tu Señor y Maestro. Pablo le suplicó a Timoteo, "tráeme los libros;" únete a ese clamor. 

4) Lee lo Más que Puedas. Spurgeon era un hombre excepcionalmente dotado. Tú no eres Spurgeon, pero es probable que puedas leer más libros de los que estás leyendo. Comienza en algún lugar. Intenta dos páginas por día. En un mes habrás leído sesenta páginas y en tres meses habrás terminado todo un libro.  Comienza y luego sigue creciendo en tu lectura. 

Dos Importantes Lecciones Sobre la Comunión Espiritual

Por Víctor B. García

La iglesia donde fui llamado y ordenado al ministerio era numerosa. Cada año se celebraba un retiro espiritual de varios días a donde asistían alrededor de mil personas. Era un evento de mucha alegría, comunión y adoración. Todos en la iglesia esperábamos emocionados esos días.

En una ocasión, siendo yo un ministro muy joven, se me dio la oportunidad de predicar en uno de los servicios generales del retiro. Era una de las primeras veces que predicaba a esa gran congregación, así que esto constituía un gran privilegio.   

Poco antes del retiro un hombre mayor de la iglesia me pidió que le llevara parte de su equipaje en mi carro hacia el campamento. Yo accedí y le dije que llevara su maleta a mi casa.  Al otro día el llegó con su maleta, entró a la casa, conversamos un rato, dejó su maleta y se fue. Todo bien.

Estando en el retiro, llegó el día que debía predicar. Lo hice, y al terminar, conmovido y agradecido pues el Señor me había ayudado y la gente había respondido bien a mi sermón bajé de la plataforma y me dirigí hacia el asiento de enfrente de la congregación. En ese momento el hermano al que yo había ayudado me tomó del brazo y me condujo afuera de la carpa donde se estaba realizando el servicio. Una vez afuera comenzó a agredirme verbalmente acusándome de ser un libertino hipócrita y sinvergüenza. Sorprendido y confundido no supe que responder porque no sabía a qué se debía esta agresión. Las gesticulaciones y reprimenda de aquel hermano fueron tales que el encuentro se estaba tornando escandaloso y comenzó a llamar la atención de los que estaban cerca. Uno de los ancianos de la iglesia se dio cuenta y fue a investigar lo que pasaba y a rescatarme, pues el hombre no cesaba de arremeter contra mí.  A estas alturas el impacto de lo que estaba sucediendo me tenía al borde de las lágrimas.

 ¿Cuál era el problema? Era que el día que este hombre fue a mi casa - que era realmente la casa de mi madre - él vio colgando en la pared un par de pinturas al oleo que mi madre había traído de un reciente viaje al áfrica. Las pinturas, al contenido de las cuales yo no  había prestado ninguna atención por ser recien adquiridas y ser de mi madre, representaban escenas típicas africanas que incluían a algunas mujeres con los pechos descubiertos. Las representaciones eran nativistas, rusticas, hechas a mano y para nada provocativas. Sin embargo, a este hermano le ofendieron profundamente.    

Ese día, en aquel lugar de bendición espiritual, sometido a la agresión directa de este hermano aprendí dos grandes lecciones sobre la comunión con los hermanos. Primero, cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía; segundo, cuán traumático puede ser habitar los hermanos juntos. 

El Callejón Sin Salida del Pecado Sexual: Los Cuatro Pasos de John Owen Para Romper la Identidad con el Pecado.

Por Rosaria Champagne Butterfield

En 1999 Rosaria era profesora titular de Literatura Inglesa en la Universidad de Syracuse. NY, opositora al cristianismo y comprometida en una relación lesbiana permanente. Su especialidad académica era en el area de Estudios Feministas y "Queer Theory" (Teoría sobre personas que rechazan una identidad sexual tradicional).  Hoy día ella es una cristiana convertida, madre de cuatro hijos, ama de casa y esposa de un pastor presbiteriano:  Visite su página de internet aquí

Los incrédulos no "luchan" con la atracción hacia personas del mismo sexo.  Yo no tenía esa lucha. Mi amor por las mujeres llegó sin ningún tipo de conflicto. 

No siempre había sido lesbiana, pero al final de mis años veinte conocí a mi primer amante lesbiana. Me enamoré y creí que había encontrado mi verdadera identidad. El sexo con las mujeres llegó a ser parte de mi vida e identidad, aunque no era la única parte - ni fue nunca la parte más grande. 

Como una profesora incrédula de Literatura Inglesa, promotora del postmodernismo y el post-construccionismo y oponente de toda meta-narrativa totalizante (como el cristianismo, según lo habría dicho en aquellos días) yo encontraba paz y propósito en mi vida como lesbiana en la comunidad LGTB (Lesbiana, Gay, Transgénero, Bisexual) que había ayudado a crear.

Conversión y Confusión
Fue solo después de que conocí a mi Señor resucitado que sentí vergüenza en mi pecado por mis atracciones y mi historia sexual.

La conversión trajo consigo un caos total de sentimientos contradictorios que iban de la libertad a la vergüenza. La conversión me dejó confundida. Aunque entendía con claridad que Dios prohíbe el sexo fuera del matrimonio bíblico, no era igual de claro lo que yo debía hacer con la compleja matriz de deseos y atracciones, sensibilidades y conciencia de mí misma que aun se agitaba dentro de mí y me definía. 

¿Cuál es el pecado de transgresión sexual? ¿El sexo? ¿La identidad? ¿Cuán profundo debería ser el arrepentimiento?

Conociendo a John Owen  
 En medio de estos recién encontrados conflictos, un amigo me recomendó que leyera a un antiguo teólogo del siglo diecisiete llamado John Owen, en un trío de sus libros (ahora publicados juntos bajo el titulo Overcoming Sin and Temptation [Venciendo el Pecado y la Tentación]).  Al principio me ofendió darme cuenta  que lo que yo llamaba "lo que yo soy," John Owen lo llamaba "el pecado interno." Pero persistí en seguir leyendolo. Owen me enseñó que el pecado en la vida de un creyente se manifiesta a sí mismo de tres maneras: distorsión por el pecado original, distracción de los pecados cotidianos y desaliento por la permanencia diaria del pecado interno. Eventualmente, el concepto del pecado interno me proveyó una ventana para ver como Dios intentaba reemplazar mi vergüenza con esperanza. Ciertamente el entendimiento de John Owen acerca del pecado interno es el eslabón perdido en nuestra confusión cultural actual sobre lo que es el pecado sexual - y sobre lo que hay que hacer al respecto.

Como creyentes lamentamos con el apóstol  Pablo, " Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. (Romanos 7:19-20). Pero después de lamentarnos ¿Qué debemos hacer? ¿Cómo debemos pensar acerca del pecado que ha llegado a ser parte de nuestra identidad? Owen lo explica con cuatro respuestas.

1)  Haz Morir de Hambre el Pecado
El pecado interno es un parásito y se alimenta de lo que tú le das. La palabra de Dios es veneno para el pecado cuando esta se recibe con un corazón hecho nuevo por el Espíritu Santo. Tú haces morir de hambre el pecado interno alimentando tu alma abundantemente con la Palabra. El pecado no puede habitar en la palabra de Dios. Por eso debemos llenar nuestros corazones y nuestras almas con la Escritura.

Una manera de hacerlo es cantando los Salmos. Cantar los Salmos es para mí una poderosa práctica devocional que me ayuda a fusionar mi voluntad en la de Dios y a memorizar Su palabra en el proceso. También mortificamos el pecado leyendo la Escritura de manera integral, en grandes porciones y en libros completos a la vez. Esto nos permite ver la providencia de Dios en acción de forma panorámica. 

2)  Llama al Pecado por su Nombre
Ahora que está en la casa no le compres un collar y una soga, ni le des un nombre bonito. No "admitas" el pecado como si fuese una indefensa mascota; trátalo como un invasor, confiésalo como una ofensa vil ¡y échalo fuera aunque lo ames! No puedes domesticar el pecado dándole la bienvenida en tu casa.

No hagas una paz falsa. No pongas excusas. No te pongas sentimental con el pecado. No te hagas la víctima. No vivas justificándote con excusas. Si traes a tu casa un cachorro de tigre y le llamas "Esponja," no te sorprendas si un día despiertas y "Esponja" te está comiendo vivo. Así es como trabaja el pecado y "Esponja" conoce su trabajo. A veces el pecado acecha e infecta por décadas, engañando al pecador al cual ya tiene bajo su control hasta que se abalanza sobre todo lo que ha edificado y que aprecia y ama.    
       
Sé sabio acerca de tus pecados preferidos y no los consientas. Recuerda que si estás en Cristo el pecado nunca es "lo que tú eres." En Cristo tú eres un hijo o hija del Rey; tú eres de la realeza. Combates el pecado porque este distorsiona tu verdadera identidad; a ti no te definen los pecados originales de tu consciencia que se manifiestan diariamente a tu vida. 

3) Extingue el Pecado Interno Dándole Muerte
El pecado no es un simple enemigo, dice Owen. El pecado es enemigo de Dios. Los enemigos pueden reconciliarse,  pero no hay esperanza de reconciliación para nada que sea enemigo de Dios. Todo enemigo de Dios debe ser eliminado. Nuestras batallas con el pecado nos atraen a la intima de nuestra unión con Cristo. El arrepentimiento es una puerta nueva a la presencia y el gozo de Dios.

Ciertamente nuestra identidad viene de estar crucificados y resucitados con Cristo:
Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecad (Romanos 6:4-6).

Satanás usará nuestro pecado interno para chantajearnos diciendo que no podemos estar en Cristo y pecar en el corazón o con el cuerpo al mismo tiempo. En esos momentos, debemos recordarle que él tiene razón en una sola cosa: nuestro pecado ciertamente es pecado. Ciertamente es transgresión contra Dios y nada más. Pero Satanás está fatalmente equivocado acerca de lo más importante. Cuando nos arrepentimos nos ponemos al lado de Cristo. Y el pecado que hemos cometido (y que cometeremos) es cubierto por Su justicia. Pero tenemos que luchar. Owen dice que dejar tranquilo el pecado es dejarlo crecer - "no conquistarlo es ser conquistado por él."  

4. Cultiva Diariamente Tu Nueva Vida en Cristo
Dios no nos deja solos peleando la batalla en vergüenza y soledad. En lugar de eso, a través del poder del Espíritu Santo el alma de cada creyente es "vivificada."  Y vivificar significa animar o dar vida a algo. La vivificación complementa la mortificación del pecado (darle muerte), y esto nos permite ver el amplio ángulo de la santificación el cual incluye dos aspectos:

1) La liberación del deseo de los pecados preferidos, la cual experimentamos cuando la gracia de la obediencia nos da el "poder expulsivo de un nuevo afecto (para citar a Thomas Chalmers).

2) La humildad por el hecho de que necesitamos diariamente el constante fluir celestial de la gracia de Dios, y que no importa cuánto trate el pecado de engañarnos, esconder nuestro pecado nunca es la respuesta. Ciertamente, el deseo de ser fuertes en nosotros mismos para vivir independientes de Dios es el primer pecado, la esencia del pecado y la madre de todos los pecados.  

El eslabón perdido de Owen es solo para los creyentes. Él dice, "a menos que un hombre sea regenerado (nacido de nuevo), a menos que sea creyente, todos los intentos que pueda hacer para mortificar el pecado…no tienen sentido. En vano usará muchos remedios porque no podrá sanar."

¿Qué debe entonces hacer el incrédulo? Clamar a Dios para que por el Espíritu Santo le dé un nuevo corazón y que convierta su alma: "la mortificación del pecado no es algo de lo que se ocupan los hombres regenerados. Dios no los llama a eso aun; su ocupación es la conversión - la conversión completa de su alma - no la mortificación de este o aquel pecado en particular.  

Liberados para Gozo
En los escritos de John Owen aprendí cómo y por qué las promesas de la plenitud sexual bajo mis propios términos eran la antítesis de lo que yo una vez había creído firmemente. En lugar de la libertad, mi pecado sexual era esclavitud. Este escritor puritano del siglo diecisiete me reveló cómo es que mis deseos y sensibilidades lesbianas eran callejones sin salida y asesinos del gozo.

Hoy, me sitúo en la larga línea de mujeres piadosas - la línea de María Magdalena. El evangelio vino con gracia, pero demandó una guerra irreconciliable. En un punto dado de este sangriento campo de batalla Dios me dio un insólito deseo de ser una mujer piadosa, cubierta por Dios, envuelta en y por Su palabra y Su voluntad. Este deseo evolucionó en otro: llegar a ser, si era la voluntad del Señor, la esposa piadosa de un esposo piadoso.

Entonces, me di cuenta.  

La unión con el Cristo resucitado significaba que todo lo demás sería clavado en la cruz. Yo no podría volver a mi vida vieja si hubiese querido. Al principio, esto fue aterrador, pero cuando mire más profundamente en el abismo de mi terror, encontré paz.

Con paz encontré que el evangelio siempre está delante de ti. El hogar esta adelante. Hoy, por la sola y maravillosa gracia de Dios, soy una parte escogida de la familia de Dios en donde Dios cuida de todos los detalles de mi día, sean las lecciones de matemáticas, el queso con macarrones derramado, y más que todo, la gente, los portadores de la imagen de Su preciosa gracia, y el hombre que me llama amada y los hijos que me llaman madre

La Profundidad de mi Depravación

Por Tim Challies 
Testimonio - esta es una buena palabra entre los cristianos, ¿No es cierto? Cada cristiano tiene un testimonio de cómo Dios extendió su gracia hacia su vida. Y los testimonios son hermosos pues muestran la obra soberana de nuestro gran Dios.

Usualmente preferimos los testimonios que despliegan las bajezas más dramáticas.  Todos hemos oído historias que parecen celebrar los pecados pasados más que lamentarlos. Pero esas historias nos gustan porque nos asombra oír como alguien se alejó de una vida grotesca de pecado.  

Yo solía sentirme fuera de lugar contando mi testimonio porque siempre fui un niño bueno. Tuve oportunidades de beber y hacer drogas, pero no me interesaba. Nunca robe nada, excepto unas pocas monedas cuando mi mamá me pedía que le comprara algo. No había mucho que decir. Pero los detalles no deberían ser lo importante en todo caso. Mi depravación se manifestaba más en mi rechazo a Dios y a su gracia que en mis pecados y obras injustas. Yo demostraba mi rebeldía en mi negación de Dios y en mi rechazo y resistencia a su gracia más que en cualquier hecho pecaminoso que hubiese cometido. Si hubiese asesinado a alguien bajo el efecto de las drogas, eso habría sido menos severo que mi absoluto rechazo a Dios.

Después de todo, las obras injustas son simplemente la evidencia de una más profunda rebelión. Ellas son el síntoma, no la enfermedad. El punto es que tú no sabes cuán profundamente pecaminoso eres por tu maldad externa sino por tu rechazo a Dios y a su gracia. Ese es el pecado más serio, vil y perverso de todos.  

El Dios de Justicia Odia Los Falsos Reportes

Por Kevin de Young 
(Traducido por Victor B. Garcia)

Este artículo  no es acerca de algo en particular. A la vez es acerca de muchas cosas que suceden entre nosotros y en el internet. He aquí el pasaje bíblico que quiero considerar por unos minutos: 

"No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso. No seguirás a los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio inclinándote a los más para hacer agravios; ni al pobre distinguirás en su causa (Exo 23:1-3)." 

En estos versos hay al menos cuatro prohibiciones: 

1. No Propagues Falsos Reportes 
Obviamente, esto significa que no debemos mentir acerca de otras personas o contar historias que sabemos que son falsas. Pero también significa que debemos ser cuidadosos de no propagar falsos reportes aun si honestamente pensamos que es  verdad. Es terrible arruinar la reputación de alguien. Hacerlo por causa de un error honesto puede hacernos sentir mejor, pero no hace hace nada para ayudar a que el resto del mundo se sienta mejor respecto a la persona que ahora desprecian. Los pecados no intencionales siguen siendo pecados.

Por supuesto, todos nos equivocamos. Puede ser que luego nos demos cuenta que lo que propagamos no era la verdad que pensábamos que era. Pero en esos desafortunados casos, ¿Propagaremos nuestro error de una manera tan amplia como propagamos el rumor inicial? Tomate veinte minutos algún día para ver la película de ESPN  Judging Jewel (juzgando a Jewel)[1]. Te hará pensar dos veces antes de llegar a conclusiones y difundir reportes sobre cosas de las que no sabes nada.    

2. No Seas un Testigo Malicioso
Aunque pienses que la persona que estás atacando es un repulsivo e indeseable charlatán, el fin no justifica los medios. Hay muchísima gente amargada que se jacta de que "hablan la verdad como es" y profetas que andan defendiendo a los débiles y abusados los cuales harían bien en considerar si su verdadera pasión en realidad no es despreciar, difamar, vengarse y destruir más que buscar lo que trae unidad, pureza y paz. ¿Cuántos "guerreros de la verdad"  y "defensores de los marginalizados" han ganado sus ostentosos títulos destruyendo más que edificando?     

3.  No Asumas Que la Mayoría Está Siempre en lo Correcto
Dios nos advierte en contra de tomar partido con la mayoría solo porque es la mayoría. ¿Qué haces tú cuando todos saben que un atleta está en drogas, que un político es corrupto, que un pastor es abusador, que una celebridad es adicta, que un amigo es falso o que un comerciante es un prejuicioso discriminador?  Bueno, si no conoces los detalles, lo mejor es que te calles la boca. Mira la versión completa de la película "Pride and Prejudice" y observa al personaje llamado Mr. Darcy. La gente no siempre es lo que parece - con frecuencia son peor, pero a veces son mejor.

Es fácil asumir lo peor de los que están del otro lado. Nosotros creemos saber por instinto, por ejemplo, que Hillary Clinton ya está acabada o que Ted Cruz es un insoportable. Creemos estar seguros que la noticia que leímos sobre el policía abusivo tiene que ser verdad pues ya se sabe que no se puede confiar en los policías. No dudamos en diseminar el último rumor acerca del pasado de la víctima de una balacera porque ya sabemos la clase de gente que se mete en eso. Muchos de nosotros tenemos ya bien clara y definida nuestra posición. Tenemos una lista de mental de los buenos y de los malos. Leemos los eventos del día con una poderosa historia ya establecida en nuestras mentes. Pero la mayoría no siempre está en lo correcto, ni tampoco la mayor parte lo que "todo mundo sabe."

4. No Asumas Que el Más Pequeño Siempre Tiene la Razón  
Dios nos advierte en contra de ponerse del lado de los pobres solo porque son pobres. Tu versión de la justicia cósmica no es una excusa para perpetuar una injusticia local. Es aquí donde la "Indignación del Internet" hace increíblemente difíciles las cosas.

La siguiente escena ficticia se repite una y otra vez: alguien denuncia que la poderosa persona, organización o institución "A" ha hecho algo terrible contra el oprimido individuo, organización o institución "B."  Las acusaciones suenan terriblemente mal. Si son verdad, se exige indignación y recriminación. Pero, ¿Qué si  aun no es claro que los crímenes o las ofensas denunciadas tuvieron lugar?  ¿Qué si hay otro lado de la historia que aun no ha sido escuchado? ¿Qué si, como en el caso de los cargos contra UVA (Universidad de Virginia), la verdadera historia no es la que se contó?[2] ¿La sabiduría no nos dicta precaución y paciencia? Sin embargo, la precaución y la paciencia en tales situaciones con frecuencia se desechan aduciendo que favorecen a los poderosos o aumentan el dolor de las víctimas. De esta manera somos presionados a condenar a los supuestos criminales, si no se nos puede acusar de apoyar el crimen mismo. Por supuesto, el trato preferencial a los poderosos es despreciable. Pero eso no hace que el trato preferencial a los pobres sea menos deshonroso. 

Por favor, por favor, seamos más cuidadosos con nuestras palabras. Que nuestras publicaciones y comentarios se basen en el conocimiento, y que nuestros reportes y testimonios se fundamenten en hechos. Seamos de los últimos en decir lo que pensamos si no somos de los que conocen la verdad. No confundamos lo que vemos en el internet o escuchamos en conversaciones alarmistas con una verdadera investigación de los hechos. Escuchar el reporte de algo no nos da el derecho de hablar.

Especialmente ahora, con el poder y la facilidad con se pueden usar el internet y las redes sociales todo cristiano que escribe un blog o envía un tweet, antes de hacerlo haría bien en orar conforme a lo que dice el catecismo de Heidelberg en su explicación sobre el noveno mandamiento:

"La voluntad de Dios es que yo no levante falso testimonio contra nadie, que no tergiverse las palabras de los demás, que no chismee ni calumnie y que no me una en  condenar a nadie sin haberle escuchado o si una causa justa. Ya sea en una corte o en cualquier otro lugar, debo evitar toda clase de mentira y engaño contra alguien pues estas son las estrategias que usa el diablo y pueden provocar la intensa ira de Dios contra mí.  Debo amar la verdad, hablarla honestamente y reconocerla abiertamente pero debo procurar con todas mis fuerzas defender la honra y la reputación de mi prójimo" (Catecismo de Heidelberg, Pregunta # 112). 

Esto me suena bien. Suena bastante como la ley de Moisés en Éxodo 23; suena también como lo que Jesús dijo. ¡Señor, ayúdanos a mostrarle al mundo algo mejor que los incrédulos! 
         


[1] "Judging Jewel"es un documental sobre Richard Jewel, cuya reputación fue destruida por el FBI y la prensa acusándolo falsamente de poner una bomba en los juegos olímpicos de Atlanta en 1996. Inicialmente, fue considerado un héroe que salvó muchas vidas al avisar que había visto un paquete sospechoso; luego fue acusado y acosado por meses hasta destruirlo, para finalmente descubrir que era inocente. 

[2] En Diciembre de 2014 la revista norteamericana Rolling Stone publicó la historia de la salvaje violación de una joven por siete jóvenes miembros de una fraternidad universitaria en la Universidad de Virginia (UVA).  Los jóvenes y la universidad fueron expuestos como culpables. Por semanas los jóvenes tuvieron que esconderse debido a amenazas de muerte y persecución. Posteriormente se demostró que la historia era mentira.    

Por Qué Este Científico Cree en Dios

Por el Dr. Francis Collins
Special para CNN
 
Soy científico y soy creyente, y no veo conflicto entre estas dos posiciones. Como director del "Proyecto del Genoma Humano" he guiado un consorcio de científicos para descifrar el 3.1 millón de letras del genoma humano - nuestro libro de instrucciones del DNA.  Como creyente veo el DNA, (las moléculas de información todos los seres vivientes) como el lenguaje de Dios, y considero que la elegancia y complejidad de nuestros cuerpos y del resto de la naturaleza son un reflejo del plan de Dios. 

No siempre he sostenido esta perspectiva. Cuando me gradué de física química en los años 70, yo era un ateo que no veía razón para postular la existencia de ninguna verdad fuera de las matemáticas, la física y la química. Pero entonces fui a la escuela de medicina y me encontré con los conflictos de la muerte en el lecho de mis pacientes.  Comencé a buscar respuestas luego de ser desafiado por uno de ellos quien me preguntó "¿En qué cree usted doctor?"

Tuve que admitir que la ciencia que tanto amaba era impotente para responder preguntas como "¿Cuál es el significado de la vida?" "¿Por qué estamos aquí?" "¿Por qué la matemática funciona después de todo?" "Si el universo tuvo un inicio, ¿quién lo creó"? "¿Por qué todas las constantes físicas en el universo están tan minuciosamente reguladas para permitir que exista formas complejas de vida?" "¿Por qué los seres humanos tenemos conciencia moral?" "¿Qué sucede después de la muerte?"

Yo siempre había asumido que la fe estaba basada en argumentos puramente emocionales e irracionales y fue asombroso describir, al principio a través de los escritos de C. S. Lewis, un académico de Oxford, y subsecuentemente por otras fuentes, que se puede construir un caso solido para la plausibilidad de la existencia de Dios con argumentos racionales. Mis declaraciones ateas iniciales que decían "sé que no hay Dios" dejaron de ser defendibles. Como dijo el escritor británico G.K. Chesterton "el ateísmo es el más atrevido de todos los dogmas porque es la afirmación de un universo negativo." 

Pero la razón por sí misma no puede probar la existencia de Dios. La fe es razón más revelación, y la revelación requiere que uno piense con el espíritu tanto como con la mente. Para conocer la música tú tienes que oírla, no basta con que leas una partitura en una hoja. Ultimadamente se requiere un paso de fe.  

Para mí ese paso de fe vino a los 27 años cuando mi búsqueda por conocer el carácter de Dios me guió hacia la persona de Jesucristo.  En Él encontré una persona cuyas evidencias históricas de su vida eran notablemente fuertes, que hizo asombrosas declaraciones sobre amar al prójimo y cuyo reclamo de ser el Hijo de Dios demandaban decidir si estaba desvariando o era en verdad lo que decía ser.  Después de resistir por casi dos años, me fue imposible seguir viviendo en tal estado de incertidumbre y me convertí en un seguidor de Jesús.

Algunos me han preguntado, ¿no le explota el cerebro? ¿Cómo puede buscar entender el proceso de la vida usando las herramientas de la genética y la biología molecular y a la vez adorar a un Dios creador? ¿No son incompatibles la evolución y la fe en Dios? ¿Puede un científico creer en milagros como la resurrección?

Realmente yo no encuentro conflicto en esto, y obviamente tampoco el 40 por ciento de los científicos activos que dicen ser creyentes… He encontrado que hay una maravillosa armonía en las verdades complementarias de la ciencia y la fe. El Dios de la Biblia es también el Dios del genoma. Dios puede ser hallado en la catedral o en el laboratorio. Investigando la majestuosa y maravillosa creación, la ciencia puede llegar a ser un medio de adoración.

(Nota: A pesar de su inspirador testimonio Francis Collins sostiene ideas  sobre la creación del universo y del hombre que son incompatibles con la enseñanza clara de la Escritura - acepta la teoría de la evolución para explicar el origen del hombre, aunque afirma que Dios está detrás de estas cosas. Él hace esto en un intento por reconciliar la ciencia con la fe, pero ultimadamente  termina menoscabando la autoridad de la Escritura. Para una discusión crítica respecto a esta posición puede leer el siguiente artículo: https://answersingenesis.org/reviews/books/the-language-of-god-by-francis-collins/  y también: http://www.icr.org/article/christianity-public-stage-dr-francis/). 

Tú Puedes Decirle No a la Pornografía

Por John Piper 
Del libro "Killjoys" ("Asesinos del Gozo"). 

No todo deseo sexual es lujuria. Este tiene un lugar correcto y puede incluso ser un acto de adoración en el templo del matrimonio. Pero la lujuria es un deseo sexual desviado. Aquí está mi definición:

La lujuria es un deseo sexual que deshonra a su objeto y menosprecia a Dios porque menosprecia sus promesas y sus advertencias de tener o perder las bellezas de Cristo. 

La mujer o el hombre que deseas en tu cabeza, en la pantalla o en la calle es deshonrada - la deshonras al no tratarla como a una persona sagrada, preciosa y eterna hecha a la imagen de Dios, cuyo destino eterno es lo más importante y cuya santidad estás deseando o ignorando. Y la única manera en que esta deshonra puede tomar lugar es menospreciando temerariamente a Dios estando bajo el control de la lujuria -  desechando las promesas y las advertencias de tener o de perder las bellezas de Cristo. Así que la lujuria es un deseo sexual que deshonra a su objeto y menosprecia a Dios. Considera conmigo por unos minutos el papel espiritual del auto-control en relación a la lujuria.

La Fe en Cristo Vence a  la 'Adicción'
Adicción es un término relativo. Yo arriesgo mi vida asumiendo que nadie es absolutamente adicto a la pornografía o a ningún pecado sexual. Me refiero a lo siguiente: Si las consecuencias son suficientemente graves e inevitables vas a tener todo el autocontrol que necesitas para resistir a cualquier tentación sexual.

Por ejemplo, si esta noche estuvieses siendo consumido por un deseo sexual tan  violento, y poderoso como jamás lo hayas sentido en tu vida, y si creyeras que no puedes resistir la tentación de mirar desnudez en el internet, y repentinamente un miembro encapuchado del grupo terrorista ISIS entrara al cuarto arrastrando a tu mejor amigo o a tu esposa con un cuchillo en su cuello y te dijera, "si miras ese sitio pornográfico le voy a cortar el cuello," tú tendrías el autocontrol que pensabas que no tenías. No le harías el clic al ratón de tu computadora. O si un hombre entra en tu cuarto y te dice, "si no miras pornografía te daré un millón de dólares en cash, sin impuestos esta misma noche," tú repentinamente tendrías el control que pensabas que no tenias.

La adicción es un término relativo. El hecho es que el 99% de los que le dan lugar a la lascivia en la pornografía, la fornicación o el adulterio, no están siendo controlados totalmente por el deseo sexual. Están siendo controlados realmente por lo que creen - lo que creen que les sucederá si actúan o no de acuerdo a su lujuria.

El Espíritu de Dios Nos Controla
El punto decisivo es si creemos que las consecuencias serán suficientemente graves e inevitables. Si estuviésemos seguros que un amigo moriría una muerte grotesca tendríamos autocontrol. Si estuviésemos seguros que conseguiríamos un millón de dólares tendríamos autocontrol.

Ahora, no hay nada particularmente cristiano cuando analizamos la motivación. Esta es simplemente la manera en que los seres humanos estamos constituidos. El autocontrol era una virtud de los estoicos antes de ser una virtud cristiana, y no hay nada exclusivamente cristiano en ello.

Sin embargo Pablo incluye el autocontrol (engkrateia) como un fruto del Espíritu (Gálatas 5:23). De modo que para los que creen el evangelio de Cristo y son justificados por la fe (Romanos 3:28), el Espíritu Santo viene a ser la causa decisiva de su "autocontrol." Esto es lo que yo considero que significa "fruto" en Gálatas 5. El Espíritu produce autocontrol en el creyente. La acción de nuestra parte es vital y esencial pero no decisiva. El Espíritu es decisivo.

Pablo dice en Filipenses 2:12-13, ocúpate en tu salvación porque Dios se ocupa de ti. Esto significa, "controla tus deseos lascivos porque el Espíritu esta controlándolos a través tuyo." Ejerce autocontrol porque el Espíritu está haciendo que éste opere en ti. La sangre de Cristo, la sangre del nuevo pacto nos asegura la obra del Espíritu. Y cuando Él obra, nosotros obramos. Su obra se manifiesta en nuestras acciones. Él crea el milagro del autocontrol y nosotros actuamos en el milagro del autocontrol. 

Pero el Espíritu no produce el mismo autocontrol que tenían lo estoicos. Los estoicos no dependían de Cristo ni vivían para Cristo. Pero el Espíritu Santo está en el creyente por causa de la muerte de Cristo y para la gloria de Cristo (Juan 14:16). La sangre de Cristo fue Su precio y mostrar la belleza de Cristo es Su misión.

La Belleza de Cristo es Mejor
Por esto, la manera en que el Espíritu produce autocontrol en el creyente es revelando las bellezas de Cristo a nuestras almas como lo supremamente hermoso y satisfactorio. Él remueve la dureza de nuestro corazón y la ceguera de nuestra alma para que podamos ver y saborear las bellezas de Cristo como realmente son.

Y lo que el Espíritu nos muestra a través de la palabra de Cristo es que la plena satisfacción de la belleza de Cristo puede perderse para siempre si por dejarnos esclavizar de la lujuria demostramos ser unos hipócritas que aman más el sexo que a Cristo. También Él nos muestra que viene el día, y ya está aquí en gran medida, cuando disfrutaremos a Cristo con una plenitud de gozo que sobrepasa todo el placer que sea posible encontrar en la lujuria.

Esto nos trae de regreso al terrorista de ISIS que está a punto de cortarle el cuello a nuestro mejor amigo, y al hombre que nos ofrece el millón de dólares. El Espíritu Santo nos muestra que cuando enfrentamos la tentación de la lujuria los riesgos son mucho más graves que cualquiera de esas situaciones. El riesgo que las bellezas de Cristo que el Espíritu Santo revela se pueden perder para siempre o pueden satisfacer tu alma para siempre.

Él abre nuestros oídos para escuchar a Jesús diciendo, " Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (Mat 5:29). Esto es peor de lo que sería el más grande ataque de ISIS. Él también abre nuestros oídos para escuchar a Jesús decir, " Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios (Mat 5:8) lo cual es una recompensa infinitamente superior a un comparativamente simple millón de dólares.


El autocontrol es un fruto del Espíritu. Es el Espíritu quien produce este milagro, nosotros actuamos sobre la base de ese milagro. Él hace que se abran nuestros ojos para ver las bellezas de Cristo y entender que estas pueden perderse por siempre al hacernos esclavos de la lujuria o pueden ser disfrutadas eternamente al cultivar un corazón puro.