El Pragmatismo del Nuevo Calvinismo: La Mezcla de la Ortodoxia con Practicas Extrañas

Detrás de la trivialización de la adoración se encuentra el pragmatismo, la idea de que, para ministrar eficazmente a la gente, la adoración debe adaptarse a las tendencias contemporáneas de la cultura. Este es un virus espiritual que contagia aun a iglesias y ministros conocidos por su predicación bíblica. Es una mezcla extraña: "orto-doxia" con "xeno-praxia," es decir, predicación correcta con métodos incorrectos. 


Los ejemplos de esta categoría abundan, pero uno de los más prominentes, por la mezcla que hacen de lo sublime con lo grotesco, es el movimiento neo-calvinista. Los líderes de este movimiento proclaman elocuentemente las doctrinas históricas del calvinismo y profesan honrar la autoridad y suficiencia de la Escritura, pero toleran y exhiben incongruencias alarmantes. 

 

Para comenzar, este movimiento aglutina a líderes con diferentes estilos, perspectivas y doctrinas. Sus perspectivas sobre la adoración, la ley de Dios, el carismatismo, la cultura contemporánea y la naturaleza y misión de la iglesia son con frecuencia divergentes. Para sortear estas divergencias y que su proyecto funcione hacen compromisos, mezclando, minimizando o enfatizando creencias y estilos según convenga. Por ejemplo, tienden a minimizar los mandamientos morales como norma de vida para el creyente, por lo mismo, restan importancia a mandatos vitales como la santidad del Día del Señor, el temor de Dios y la vida de sobriedad y reverencia. También, le atribuyen valor estratégico y evangelístico a géneros y ritmos musicales mundanos como las baladas sensuales, el rap o el rock los cuales incorporan en sus conferencias e iglesias. 

 

Con sus considerables habilidades mediáticas y logísticas promueven grandes causas, conferencias y eventos para-eclesiásticos que hacen de sus líderes prominentes celebridades de gran influencia y reputación. Poco a poco, sin embargo, se vuelven más tolerantes (algunos, ingenua y otros astuta y perversamente) a la infiltración de influencias mundanas, feministas, socialistas, homosexuales y naturalistas disfrazadas de evangélicas.  

 

Todas estas cosas atentan contra la unidad doctrinal y espiritual prescrita por la Biblia y la autoridad de las iglesias locales y de sus pastores, pues afecta la actitud de los creyentes respecto ellos. Los creyentes más vulnerables, que son la mayoría, se vuelven seguidores de hombres en detrimento de su vida espiritual y la de sus iglesias. 

 

Uno de los mas grandes y sutiles peligros del neo-calvinismo es que muchos de sus líderes son hombres respetables y diestros que conservan importantes aspectos de la doctrina correcta, pero abren la puerta a prácticas y conceptos incompatibles con su doctrina y con la Biblia que ellos dicen honrar. Por un lado, son muy buenos comunicadores, bendicen a sus oyentes e instruyen a los ignorantes, pero por el otro, confunden a muchos con su tolerancia, pragmatismo e ímpetu por alcanzar metas numéricas y proselitistas que Dios no ha señalado. Con esto inducen a la nueva generación de sus jóvenes seguidores, incluyendo ministros, hacia una futura debacle espiritual. Lo que construyen de momento con una mano, lo destruyen gradualmente con la otra. 

Esto no no es nuevo y cada vez que sucede llega suave, sutil, lenta e imperceptiblemente. Sin embargo, así, lento pero seguro, esta tendencia se encamina hacia la apostasía. La advertencia de Spurgeon cuando enfrentó una situación similar en sus días se hace relevante hoy: 

 

Es triste, pero muchos están volviendo a tomar de los vasos envenenados que drogaron a las generaciones previas que cayeron en la decadencia y terminaron doblegándose ante la letargia de la herejía doctrinal. Hoy día, muchos ministros están jugueteando con la cobra venenosa de "otro evangelio" que ha tomado la forma de la "cultura contemporánea." Como consecuencia, sus congregaciones se están debilitando y su gente más espiritual está abandonándolas. 

 

Quizá los líderes del neo-calvinismo más maduros y con cierta moderación puedan mantener un relativo balance doctrinal en medio de estas incongruencias; sin embargo, el sistema los ha atrapado y es cuestión de tiempo antes de que se haga más evidente lo que ya es, la degradación doctrinal, moral y espiritual de este. Lo que se ha visto es suficientemente deplorable; algunos de ellos o sus asociados se han declarado no-cristianos, se asocian explícitamente con el mundo, se han vuelto pro-lgbtq o han sido protagonistas de escándalos nacionales. La degradación seguirá saliendo a la superficie, cada vez con más desfachatez. Si lo que ya se ve es evidente y preocupante ¿qué será lo que viene? Peter Masters, un pastor que vive al otro lado del océano, en Inglaterra, dice respecto a la incongruencia del neo-calvinismo:

 

Los nuevos calvinistas exaltan a los puritanos, pero no quieren adorar ni vivir como ellos. Los puritanos proclamaban claramente que la soberanía de Dios implica consagración, reverencia, obediencia sincera a Su voluntad y separación del mundo. No pensemos que se puede tener soteriología puritana sin santificación puritana. No pretendamos atraer a la gente al calvinismo con carnadas mundanas. La promoción de esta nueva forma de calvinismo presagia desastre. 


 Si los lideres del neocalvinismo que aun conservan una medida de preocupación por la ortodoxia no reconocen este desvío y se vuelven a Dios en arrepentimiento buscando la corrección de sus caminos, tendrán un día que dar cuenta por su pecado contra el reino de Dios. En cuanto a lo que le espera a la próxima generación de sus seguidores, será un espectáculo funesto. 


Al observar de lejos y al comprobar de cerca, las incongruencias y desvíos de estas tendencias es natural identificarse con el sentimiento de Spurgeon cuando dijo: "Nuestra solemne convicción es que las cosas están mucho peor de lo que parecen, y tienden rápidamente a descender…observen y pregúntense, ¿Cuánto más lejos pueden ir?"  

Diez Maneras En que el Coronavirus Puede Hacernos Bien Espiritual


Soy cristiano y quiero ver la pandemia del coronavirus a través de los lentes de la Biblia, particularmente Romanos 8:28-29, “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” 
Este texto enseña que a los creyentes en Cristo todas las cosas, incluyendo el coronavirus, ayudan a bien. Aunque a veces, en tiempo de gran prueba, nos sentimos como Jacob cuando dijo: “contra mi son todas estas cosas” (Génesis 42:36), luego, al ver hacia atrás decimos con José, “Dios lo encaminó a bien” (Génesis 50:20). 
¿Cómo puede el coronavirus ser para nuestro bien? Déjame sugerir diez maneras: 
1)    Puede unirnos en oración global puesto que este virus es ahora pandémico. Y No debemos subestimar lo que nuestras oraciones pueden lograr. Los avivamientos comienzan con oración. 
2)    Puede abrir la puerta para que compartamos el evangelio con lo incrédulos. Esta pandemia da a los cristianos una maravillosa oportunidad para mostrar el amor de Cristo a otros para que puedan ver tus buenas obras y dar gloria a “tu Padre que está en los cielos” (Mateo 5:6). 
3)    Puede librarnos de algunos ídolos mundanos como los deportes, puesto que muchos eventos deportivos han sido cancelados o pospuestos. Tristemente, hay cristianos que el domingo prefieren un evento deportivo que ir a la iglesia a adorar a Dios. 
4)    Puede hacernos confiar en Dios para para nuestra salud pue no hay aun vacuna o tratamiento contra el virus. La medicina es un regalo de Dios, pero a veces dependemos de ella más de este don que de Dios.   
5)    Puede dar a los padres más tiempo para ministrar y compartir con sus hijos pues las escuelas han cerrado. Pidamos a Dios ayuda para que este tiempo se convierta en bendición, no en carga. recordemos que nuestros hijos nos ven; así que con lo que hagamos o digamos les ensenaremos cómo reaccionar honrando a Dios frente a las crisis. 
6)    Nos puede hacer entender lo que significa “estad quietos y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10). El ritmo de la vida que vivimos es tan acelerado que nos cuesta encontrar tiempo para meditar en la palabra de Dios. Puesto que el virus ha detenido ese ritmo, la mayoría de nosotros tendremos tiempo extra para nuestra comunión con Dios y para considerar las cosas celestiales y eternas.  
7)    Nos puede enfrentar a la realidad de la muerte. La muerte es una realidad inevitable que usualmente relegamos en nuestros pensamientos, pero este virus nos puede forzar a pensar en ella y en lo que dice Dios: “está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después el juicio” (Hebreos 9:27). ¿Estás listo para morir?  
8)    Puede ser un llamado divino a arrepentirnos de nuestros pecados porque usualmente las pestilencias son una señal de juicio divino. Por ejemplo, en 2 Samuel 24 Dios castigo al pueblo con el que había hecho un pacto por causa del pecado de David, y el castigo vino en forma de pestilencia la cual cobró 70,000 vidas. 
9)    Puede señalarnos la segunda venida de Cristo. No debería sorprendernos ver mas eventos como esta pandemia pues Jesús dijo respecto a los últimos días: “y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo” (Lucas 21.11). Desafortunadamente, la gente se prepara para los efectos del coronavirus, pero piensan poco en la segunda venida de Cristo que puede traerles un juicio eterno si no se arrepienten y creen en el Señor. 
10) Puede ser un instrumento De Dios para conformar a sus redimidos más a la imagen de su Hijo Jesucristo. El coronavirus no es para que nos alejemos de Dios sino para que nos acerquemos más a Él. En este sentido, el virus es ultimadamente para nuestro bien y para la gloria de Dios 
Por todo esto, cristianos, “no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14.1). 

Cristianos Que Esconden Su Luz



Cristianos, no esperemos ser elocuentes o sentir algo especial para hablar el evangelio a los inconversos.  Nuestro privilegio es ser testigos, no convertir a nadie; y nadie puede ser testigo de la justicia gratuita, la gracia y el amor de Dios sino los que somos salvos por gracia: "Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero." 1 Timoteo 1:15  

 ¿Qué diría un inconverso reflexivo sobre los cristianos que no comparten este supremo mensaje?  Diría más o menos lo siguiente que escribió James Smith en  1862 (Traducido de un correo enviado por Johnny Farese: www.farese.com). 

"Yo no creo que ustedes los cristianos crean su propia doctrina - si estuviesen persuadidos de que las cosas son realmente como sus biblias lo enseñan y que nosotros, los pobres perdidos, realmente nos encaminamos hacia un lugar tan terrible como dicen que es el infierno, entonces actuarían con más compasión.

"Si viesen una casa incendiándose correrían a ayudarnos para apagar el fuego; o si nos vieran en peligro de muerte tratarían de hacer algo para salvarnos.  Pero ustedes dicen creer que vamos hacia un infierno que arde con fuego y azufre por la eternidad del cual no podremos salir nunca, una vez que lleguemos allí , sin embargo, hablan con nosotros sobre cualquier cosa pero nunca nos dicen una palabra acerca de la salvación de nuestras almas y de esta terrible condenación. 

"Eso me hace pensar que ustedes los cristianos no creen lo que dicen, o que son los más indignos, cauterizados y despiadados individuos en el universo. En realidad, como no creo que
sean tan crueles, duros e inhumanos como pareciera, debo concluir que en vista de todo lo que dicen creer, lo que sucede es que en realidad no creen lo que sus biblias enseñan.  

"Y es que si en verdad ustedes creyeran lo que dicen sobre el pecado, el infierno y el peligro en el que estamos, actuarían diferente.  Y si tuvieran una chispa de compasión en sus corazones, tratarían de salvarnos de tan espantoso destino. Por otro lado, si no creen lo que profesan, entonces no son honestos; y por decir poco, debe haber mucha hipocresía entre ustedes.  

"Ahora, con toda honestidad les digo que estas son las cosas que más me hacen tropezar, y hasta que no vea a un cristiano actuar diferente, no podrán persuadirme para que crea lo que dicen."    

Los Ateos Prácticos Dentro de la Iglesia ¿Eres Tú Uno?

 Víctor García 



Dice el necio en su corazón: No hay Dios (Sal. 14.1, Sal. 53.1) Ateo quiere decir sin Dios (A = sin. Theo = Dios). Un ateo es una persona que niega la existencia de Dios. Ellos se encuentran en todas partes y en todos los estilos. Hay ateos educados y sin educación, decentes e indecentes; los hay militantes dedicados a propagar el ateísmo y privados que guardan su ateísmo para sí mismos. Pero hay una especial de ateos que pueden ser llamados ateos prácticos. 

Cómo son los ateos prácticos 
El ateo práctico acepta mentalmente la existencia de Dios, pero en la práctica vive como si lo no hubiese. Por ejemplo, considera que la religión es buena, y en muchos casos profesa alguna de ellas, sin embargo cuando lo hace es solo de palabra; tiene Biblia, pero no la lee, no la entiende, ni le interesa entenderla; ora, pero solo cuando tiene problemas y sus oraciones solo tienen que ver con cuestiones materiales y terrenas, nunca con asuntos espirituales. El ateo práctico cree que los mandamientos de Dios son buenos, pero no los obedece y cuando ve a alguien que lo hace seriamente lo tilda de fanático o legalista. 

Judas Iscariote, el ateo práctico religioso 
Judas es un claro representante de los ateos prácticos religiosos. Era discípulo de Jesús. Su reputación era tan impecable y su personalidad tan agradable que nadie dudaba que fuera un verdadero creyente. Inspiraba suficiente confianza para ser nombrado tesorero entre los discípulos. Sin embargo, Jesús supo desde el principio lo que había en su corazón; Él nunca ignoró que en su corazón había maldad y menosprecio por las cosas de Dios. Cuando al final Judas sacó lo que tenia en su corazón no le fue difícil traicionar a Jesús por treinta piezas de plata. Esto mismo lo hizo suicidarse a causa del tormento mental y la culpabilidad que le sobrevinieron; lo que Judas nunca hizo fue arrepentirse delante de Dios ni buscar su perdón (aunque se arrepintió delante de los hombres); él no creía en estas cosas, ni sentía la necesidad de hacerlas. Así Judas demostró que detrás de la mascara de religiosidad que usó toda su vida, él escondía un corazón incrédulo, profano y contumaz, las características de los ateos. 

Poncio Pilato, el ateo práctico político 
Pilato es un claro ejemplo de un ateo práctico político. Él simpatizaba con Jesucristo y sabiendo que era justo lo defendió mientras no le afectara. Sin embargo, cuando sus intereses, su popularidad y su posición se vieron amenazados pasó la responsabilidad a otros, se lavó las manos y lo entregó a sus enemigos. Con esto Pilato estaba demostrando que su simpatía por Cristo era superficial, cobarde e hipócrita. Pilato, como todos los ateos prácticos quería quedar bien con Dios y con el diablo. 

La verdadera raíz del ateísmo 
Aunque los ateos más famosos se han distinguido por ser filósofos racionalistas, los hechos y las evidencias de la historia así como la Escritura demuestran que el ateísmo no es un problema del intelecto sino del corazón. Los ateos filosóficos alegan que su ateísmo se basa en la falta de evidencias razonables para creer en Dios, pero más que eso, se debe a la falta de gratitud a Dios y a la rebeldía del
corazón humano en contra de sus leyes. Las evidencias de la divinidad vienen a nosotros de todas partes, de nuestro propio interior, a través de la conciencia, de afuera, de nosotros, a través de la creación, y del creador mismo por medio de su Palabra. Los seres humanos estamos diseñados para encontrar satisfacción mental, emocional, espiritual y eterna en Dios, el problema es que nuestro corazón está contaminado con el pecado, y se rebela contra el señorío Divino. De modo que los hombres no tienen excusa. Si su necio corazón se ha entenebrecido no es por falta de evidencias, sino por falta de gratitud y sometimiento. Lo que aleja a los ateos de Dios no es la fuerza de la razón sino la rebeldía del corazón. Por eso la escritura describe el ateísmo como la declaración dogmática del corazón de los necios: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Sal. 14.1; 53.1). El ateísmo no es una conclusión a la que los hombres llegan después de una investigación intelectual o científica; es un dogma de necio corazón humano; no es una posición teórica y filosófica, es una actitud del corazón manifestada en la vida práctica de cada persona, independiente de su profesión religiosa o su posición teórica con respecto a Dios. 

Como mira Dios a los ateos 
La descripción bíblica del ateísmo es: “dice el necio en su corazón, no hay Dios.” Esto significa que Dios no cree en los ateos. Él sabe que su ateísmo no es sino la manifestación de la rebeldía y la necedad humana, y que el verdadero problema del ateo no es racional sino dogmático, no es intelectual sino moral, no es por falta de evidencias sino por falta de gratitud y humildad. Por eso el ateísmo es pura necedad. Esto nos indica que aunque teóricamente se pueda distinguir entre ateos filosóficos y ateos prácticos, en esencia estos no son diferentes. Dios sabe que el verdadero ateísmo no es cuestión de negarlo o no negarlo verbalmente sino de hacer o no hacer su voluntad. Por eso, el que defiende la existencia de Dios y dice creer en Él y a pesar de eso vive una vida de impiedad es tan ateo o peor que el que niega abiertamente a Dios diciendo que no hay pruebas de su existencia. 

Ateos dentro de la iglesia 
Los ateos dentro de la iglesia son los que van el domingo a la iglesia, cantan, saludan a los hermanos y disfrutan los
mensajes, pero el lunes se conducen como paganos, como si Dios no existiera ni los viera. Ellos dicen creer en Dios pero con sus hechos lo niegan. Todos a su alrededor—su familia, amigos y compañeros de trabajo—observan confundidos cómo estos ateos prácticos destruyen con su conducta las cosas sublimes que aprenden en la iglesia y cómo hacen que el nombre de Dios sea blasfemado. Esta es la peor clase de ateos y Dios tiene una palabra para ellos
“Este pueblo se acerca a mí con su boca y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mi” (Isaías 29.13). 

Rutas Peligrosas


No se puede ser un cristiano bíblico y sano en una atmósfera donde se enfatiza lo marginal, se exalta a los hombres y se manipulan y sofocan las verdades bíblicas.

No podemos tolerar sistemas doctrinalmente imprecisos, eclécticos y sincretistas que basan su unidad en metas humanas, no en principios bíblicos.

No nos comprometeremos con movimientos cuyo éxito y expansión se basa en métodos pragmáticos y mundanos.

No podemos dejarnos manipular por gente que proyecta espiritualidad, pero cuyo enfoque está más en las multitudes y el progreso de sus causas que en las almas de los creyentes sencillos y la salud espiritual de las iglesias locales.

No es bueno, seguro, honesto, ni escritural aliarse con gente cuyas metas y ambiciones parecen piadosas, pero están desligadas de los intereses eternos y espirituales del verdadero reino de Dios.

Es muy lamentable y reprochable cuando dentro de estos movimientos surgen escándalos, divisiones, contradicciones y doctrinas espurias, pero es más lamentable y reprochable la raíz malsana que sustenta esos movimientos. Lo peligroso no es solo lo que se ve, sino lo que no se ve.

En este ambiente, los sinceros y de buenas intenciones se contaminan con los errores sistémicos y terminan volviendo cómplices, y los manipuladores se solazan en la conveniente plataforma que encuentran para promoverse a sí mismos.

Lo que estos movimientos terminan produciéndose son púlpitos donde lo que se predica es apenas una sombra sin substancia de la verdad, y donde el poder redentor y santificador del evangelio bíblico es gradualmente anulado.

¿Cómo es posible anunciar con bombos y platillos eventos
cristianos donde se ofrece de todo — predicadores célebres y artistas cristianos talentosos — pero se debilitan las iglesias locales, la piedad de los creyentes y la pureza de la doctrina?

¿Cómo es posible honrar a Dios en un sistema donde las celebridades suplantan la gloria del evangelio de Cristo y donde la atmósfera emocional sutilmente adquiere tanto o más peso que la verdad bíblica?

Nuestra respuesta es que no es seguro para el alma del creyente ni la vida de la iglesia caminar por esas rutas peligrosas. Y nuestra determinación es que no andaremos por ellas.

¿Cómo Saber la Voluntad de Dios Para Mi Vida?


       Ante tantas circunstancias y decisiones que enfrentamos en la vida surge la pregunta, ¿Cómo saber la voluntad de Dios y la decisión correcta que debo tomar?” 
       La forma de resolver esto no es esperando oír la voz de Dios indicándonos con detalle su voluntad. Lo que necesitamos es comprender que Él nos llama a no ser pasivos e indecisos sino a tomar decisiones con sentido común y lógica santificadas por los mandamientos y principios de su Palabra.
       Él espera que actuemos confiando que nos va a guiar, corregir, enseñar y ultimadamente hacernos bien cuando caminamos en fe y obediencia, buscando el bien de otros y la gloria de Su nombre.
      Sería más fácil si Dios nos indicara cada detalle de lo que debemos hacer, pero Él quiere que crezcamos en santidad, fe, sabiduría y conocimiento de Su gracia, no que seamos pasivos, místicos, fanáticos e irreflexivos.
      Dios quiere que aprendamos a tomar decisiones por nosotros mismos sometidos a Él en obediencia a los mandatos, promesas, consejos y normas de su palabra los cuales moldean nuestros corazones y nos dan sabiduría para lidiar con las circunstancias providenciales que Él permite en nuestras vidas.

Imita a Spurgeon en la Lectura de Buenos Libros

Por Ray Rhodes Jr.

¿Qué leía Spurgeon? Leía toda clase de libros. Leía la Biblia, el periódico, libros clásicos cristianos, historia, biografía y ficción. Como promedio leía seis libros substanciales por semana. La mayoría eran obras puritanas de peso. 

Se dice que una de las razones por las que Spurgeon poseía un lenguaje tan rico, tenía tanta substancia doctrinal y era tan fuerte espiritualmente, a pesar de sus depresiones, enfermedades físicas y dificultades, es porque siempre estaba inmerso en la lectura de algún buen libro - seis a la semana. Nosotros probablemente no logramos llegar a ese número, pero sí podemos andar siempre con algún libro de alguno de los grandes visionarios de Dios. Vivir tan inmersos como sea posible en la lectura de libros sólidos, bíblicos, prácticos y piadosos nos fortalecerá y ayudará a cultivar un creciente entendimiento de la realidad de Dios.

Una de las razones primarias por la que Spurgeon era un gran escritor era debido a sus hábitos de lectura. W. Y. Fullerton nos dice en su libro biográfico sobre Spurgeon, "el número de sus publicaciones, sin contar los folletos y libros pequeños, consistía en no menos de 135 volúmenes; si se incluían las reediciones eran 176 y si agregábamos los panfletos eran no menos de 200 libros." Acerca de su biblioteca personal Fullerton dice, "cuando murió habían 12,000 volúmenes en su biblioteca, aparte de los que había enviado para abastecer los muy bien surtidos estantes de la biblioteca del colegio de pastores." Estos 12,000 volúmenes eran el fundamento de su biblioteca, pero como lo indica Fullerton, Spurgeon tenía muchos más libros.

Spurgeon escribía, leía, revisaba, distribuía y atesoraba libros. Fullerton indica, "Escucharlo hablar de libros le podía fácilmente hacer pensar a uno que Spurgeon no hacía nada más que leer su vida entera; revisar sus publicaciones le podía a uno hacer imaginarse que no hacía nada más que escribir." Sin embargo, sabemos que Spurgeon hizo mucho más que leer y escribir. Él era un pastor, un predicador itinerante, un líder de muchas instituciones y un hombre cuyos servicios eran constantemente requeridos por todas partes.

Podemos deducir varios consejos útiles de los hábitos de lectura de Spurgeon:

1) Busca Libros Substanciosos. En la librería de Spurgeon había muchos libros usados que él había encontrado en los catálogos de las librerías de libros de segunda mano. Encuentra buenos libros, no importan si son nuevos o usados. Especialmente busca libros de tapa dura que resistan el paso de los años y puedan ser dejados a tus hijos o a otros interesados en el futuro.

2) Lee Libros Buenos. Los libros lucen bien cuando se alinean en los estantes de madera. Sin embargo los libros son para leerlos no para exhibirlos. Spurgeon exhortaba: "entrégate a la lectura. El hombre que nunca lee, nunca será leído, el que nunca cita, nunca será citado, el no usa los pensamientos del cerebro de otros comprueba que él no tiene cerebro."

3) Lee Libros Variados. Se asume que como cristiano te deleitas regularmente en la Biblia, pero además de eso lee historia, biografía, himnos, literatura clásica y buena ficción. Spurgeon dijo: "Estoy convencidos que la mejor manera de usar tu tiempo libre es leyendo u orando. En los libros puedes conseguir mucha instrucción que después puedes usar como una verdadera arma al servicio de tu Señor y Maestro. Pablo le suplicó a Timoteo, "tráeme los libros;" únete a ese clamor. 

4) Lee lo Más que Puedas. Spurgeon era un hombre excepcionalmente dotado. Tú no eres Spurgeon, pero es probable que puedas leer más libros de los que estás leyendo. Comienza en algún lugar. Intenta dos páginas por día. En un mes habrás leído sesenta páginas y en tres meses habrás terminado todo un libro.  Comienza y luego sigue creciendo en tu lectura. 

¿Por Qué Hay Variaciones Entre las Versiones de la Biblia?


Robert L. Plummer, Profesor de Interpretación del Nuevo Testamento en The Southern Baptist Theological Seminary.

Oprima aquí para ver el video (en inglés)

¿Cómo se explican las variantes entre las copias manuscritas de la Biblia? ¿Por qué algunas biblias tienen notas marginales que indican cosas como "algunos manuscritos dicen…"?

Apocalipsis, fue el último libro de la biblia que se escribió  y data del primer siglo, alrededor de los años 80 - 90. Puesto que la imprenta no fue introducida al mundo sino hasta 1484 todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento que  hoy poseemos fueron copiados uno por uno a mano, en su gran mayoría de forma meticulosa, aunque en muy escasas ocasiones, no tanto. Estas copias manuscritas fueron hechas o llevadas por todas partes a donde llegaba el evangelio. Así que antes del año 1500 se habían hecho y distribuido miles de copias hechas a mano, pero no existía una edición estándar con la cual se pudieran comparar las copias que se hacían.


A partir de 1500, después de la imprenta, los manuscritos comenzaron a ser coleccionados, analizados y contrastados. Asombrosamente todas las copias concordaban entre sí en alto grado a pesar de algunos errores tipográficos leves, normales en cualquier copia hecha a mano. Así fue naciendo la ciencia llamada Crítica Textual que consiste en el análisis de los textos manuscritos. Esta ciencia busca determinar, basada en el estudio cuidadoso de los manuscritos, cual es la representación más fiel de lo que el autor originalmente escribió. Las variantes, que consisten en errores tipográficos mínimos como letras, palabras, líneas salteadas o expresiones que difieren de uno a otro manuscrito no afectan de ninguna manera ninguna de las doctrinas cristianas.  El resultado de todos estos análisis es que las biblias que hoy leemos son absolutamente confiables pues reflejan en un 99 por ciento lo que fue originalmente escrito; el porcentaje de variantes no solo es minúsculo sino que es insignificante en cuanto a lo que afecta la fidelidad del mensaje.    

Consejos Breves Para Estudiar la Biblia Fiel y Provechosamente

Victor B. Garcia 

1) El Contexto, el Contexto y el Contexto: ningún pasaje debe ser aislado de su contexto.

2) El Intento Original del autor: todo pasaje debe ser entendido según el propósito original de su autor.

3) La Exégesis: busquemos el significado original y verdadero de cada pasaje sin imponerle ideas preconcebidas.

 4) El Género literario: cada libro de la biblia debe ser leído de acuerdo a la clase de literatura que sea (historia, ley, sabiduría aplicada, poesía, profecía, epístola, literatura apocalíptica).

5) la Analogía de la Fe: Apliquemos la luz de los pasajes más claros a los más oscuros. La Biblia se interpreta a sí misma explicando las partes difíciles con las  fáciles y las  implícitas con las explícitas.  No debemos tolerar ideas místicas, esotéricas y extrañas basadas en pasajes oscuros.    
   
6) El Propósito del Pasaje: ¿es un relato descriptivo, un dicho sabio, una instrucción didáctica, un simbolismo, una parábola, o un mandato?   

7) Dios es el Centro: La biblia es inspirada por Dios, nos enseña de Dios y nos guía hacia Dios; aunque nos beneficia personalmente, su propósito principal y supremo es glorificar la persona del Dios Trino y Su obra redentora en Cristo Jesús, lo cual solo es posible por la iluminación del Espíritu Santo.  

Dos Importantes Lecciones Sobre la Comunión Espiritual

Por Víctor B. García

La iglesia donde fui llamado y ordenado al ministerio era numerosa. Cada año se celebraba un retiro espiritual de varios días a donde asistían alrededor de mil personas. Era un evento de mucha alegría, comunión y adoración. Todos en la iglesia esperábamos emocionados esos días.

En una ocasión, siendo yo un ministro muy joven, se me dio la oportunidad de predicar en uno de los servicios generales del retiro. Era una de las primeras veces que predicaba a esa gran congregación, así que esto constituía un gran privilegio.   

Poco antes del retiro un hombre mayor de la iglesia me pidió que le llevara parte de su equipaje en mi carro hacia el campamento. Yo accedí y le dije que llevara su maleta a mi casa.  Al otro día el llegó con su maleta, entró a la casa, conversamos un rato, dejó su maleta y se fue. Todo bien.

Estando en el retiro, llegó el día que debía predicar. Lo hice, y al terminar, conmovido y agradecido pues el Señor me había ayudado y la gente había respondido bien a mi sermón bajé de la plataforma y me dirigí hacia el asiento de enfrente de la congregación. En ese momento el hermano al que yo había ayudado me tomó del brazo y me condujo afuera de la carpa donde se estaba realizando el servicio. Una vez afuera comenzó a agredirme verbalmente acusándome de ser un libertino hipócrita y sinvergüenza. Sorprendido y confundido no supe que responder porque no sabía a qué se debía esta agresión. Las gesticulaciones y reprimenda de aquel hermano fueron tales que el encuentro se estaba tornando escandaloso y comenzó a llamar la atención de los que estaban cerca. Uno de los ancianos de la iglesia se dio cuenta y fue a investigar lo que pasaba y a rescatarme, pues el hombre no cesaba de arremeter contra mí.  A estas alturas el impacto de lo que estaba sucediendo me tenía al borde de las lágrimas.

 ¿Cuál era el problema? Era que el día que este hombre fue a mi casa - que era realmente la casa de mi madre - él vio colgando en la pared un par de pinturas al oleo que mi madre había traído de un reciente viaje al áfrica. Las pinturas, al contenido de las cuales yo no  había prestado ninguna atención por ser recien adquiridas y ser de mi madre, representaban escenas típicas africanas que incluían a algunas mujeres con los pechos descubiertos. Las representaciones eran nativistas, rusticas, hechas a mano y para nada provocativas. Sin embargo, a este hermano le ofendieron profundamente.    

Ese día, en aquel lugar de bendición espiritual, sometido a la agresión directa de este hermano aprendí dos grandes lecciones sobre la comunión con los hermanos. Primero, cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía; segundo, cuán traumático puede ser habitar los hermanos juntos. 

El Callejón Sin Salida del Pecado Sexual: Los Cuatro Pasos de John Owen Para Romper la Identidad con el Pecado.

Por Rosaria Champagne Butterfield

En 1999 Rosaria era profesora titular de Literatura Inglesa en la Universidad de Syracuse. NY, opositora al cristianismo y comprometida en una relación lesbiana permanente. Su especialidad académica era en el area de Estudios Feministas y "Queer Theory" (Teoría sobre personas que rechazan una identidad sexual tradicional).  Hoy día ella es una cristiana convertida, madre de cuatro hijos, ama de casa y esposa de un pastor presbiteriano:  Visite su página de internet aquí

Los incrédulos no "luchan" con la atracción hacia personas del mismo sexo.  Yo no tenía esa lucha. Mi amor por las mujeres llegó sin ningún tipo de conflicto. 

No siempre había sido lesbiana, pero al final de mis años veinte conocí a mi primer amante lesbiana. Me enamoré y creí que había encontrado mi verdadera identidad. El sexo con las mujeres llegó a ser parte de mi vida e identidad, aunque no era la única parte - ni fue nunca la parte más grande. 

Como una profesora incrédula de Literatura Inglesa, promotora del postmodernismo y el post-construccionismo y oponente de toda meta-narrativa totalizante (como el cristianismo, según lo habría dicho en aquellos días) yo encontraba paz y propósito en mi vida como lesbiana en la comunidad LGTB (Lesbiana, Gay, Transgénero, Bisexual) que había ayudado a crear.

Conversión y Confusión
Fue solo después de que conocí a mi Señor resucitado que sentí vergüenza en mi pecado por mis atracciones y mi historia sexual.

La conversión trajo consigo un caos total de sentimientos contradictorios que iban de la libertad a la vergüenza. La conversión me dejó confundida. Aunque entendía con claridad que Dios prohíbe el sexo fuera del matrimonio bíblico, no era igual de claro lo que yo debía hacer con la compleja matriz de deseos y atracciones, sensibilidades y conciencia de mí misma que aun se agitaba dentro de mí y me definía. 

¿Cuál es el pecado de transgresión sexual? ¿El sexo? ¿La identidad? ¿Cuán profundo debería ser el arrepentimiento?

Conociendo a John Owen  
 En medio de estos recién encontrados conflictos, un amigo me recomendó que leyera a un antiguo teólogo del siglo diecisiete llamado John Owen, en un trío de sus libros (ahora publicados juntos bajo el titulo Overcoming Sin and Temptation [Venciendo el Pecado y la Tentación]).  Al principio me ofendió darme cuenta  que lo que yo llamaba "lo que yo soy," John Owen lo llamaba "el pecado interno." Pero persistí en seguir leyendolo. Owen me enseñó que el pecado en la vida de un creyente se manifiesta a sí mismo de tres maneras: distorsión por el pecado original, distracción de los pecados cotidianos y desaliento por la permanencia diaria del pecado interno. Eventualmente, el concepto del pecado interno me proveyó una ventana para ver como Dios intentaba reemplazar mi vergüenza con esperanza. Ciertamente el entendimiento de John Owen acerca del pecado interno es el eslabón perdido en nuestra confusión cultural actual sobre lo que es el pecado sexual - y sobre lo que hay que hacer al respecto.

Como creyentes lamentamos con el apóstol  Pablo, " Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. (Romanos 7:19-20). Pero después de lamentarnos ¿Qué debemos hacer? ¿Cómo debemos pensar acerca del pecado que ha llegado a ser parte de nuestra identidad? Owen lo explica con cuatro respuestas.

1)  Haz Morir de Hambre el Pecado
El pecado interno es un parásito y se alimenta de lo que tú le das. La palabra de Dios es veneno para el pecado cuando esta se recibe con un corazón hecho nuevo por el Espíritu Santo. Tú haces morir de hambre el pecado interno alimentando tu alma abundantemente con la Palabra. El pecado no puede habitar en la palabra de Dios. Por eso debemos llenar nuestros corazones y nuestras almas con la Escritura.

Una manera de hacerlo es cantando los Salmos. Cantar los Salmos es para mí una poderosa práctica devocional que me ayuda a fusionar mi voluntad en la de Dios y a memorizar Su palabra en el proceso. También mortificamos el pecado leyendo la Escritura de manera integral, en grandes porciones y en libros completos a la vez. Esto nos permite ver la providencia de Dios en acción de forma panorámica. 

2)  Llama al Pecado por su Nombre
Ahora que está en la casa no le compres un collar y una soga, ni le des un nombre bonito. No "admitas" el pecado como si fuese una indefensa mascota; trátalo como un invasor, confiésalo como una ofensa vil ¡y échalo fuera aunque lo ames! No puedes domesticar el pecado dándole la bienvenida en tu casa.

No hagas una paz falsa. No pongas excusas. No te pongas sentimental con el pecado. No te hagas la víctima. No vivas justificándote con excusas. Si traes a tu casa un cachorro de tigre y le llamas "Esponja," no te sorprendas si un día despiertas y "Esponja" te está comiendo vivo. Así es como trabaja el pecado y "Esponja" conoce su trabajo. A veces el pecado acecha e infecta por décadas, engañando al pecador al cual ya tiene bajo su control hasta que se abalanza sobre todo lo que ha edificado y que aprecia y ama.    
       
Sé sabio acerca de tus pecados preferidos y no los consientas. Recuerda que si estás en Cristo el pecado nunca es "lo que tú eres." En Cristo tú eres un hijo o hija del Rey; tú eres de la realeza. Combates el pecado porque este distorsiona tu verdadera identidad; a ti no te definen los pecados originales de tu consciencia que se manifiestan diariamente a tu vida. 

3) Extingue el Pecado Interno Dándole Muerte
El pecado no es un simple enemigo, dice Owen. El pecado es enemigo de Dios. Los enemigos pueden reconciliarse,  pero no hay esperanza de reconciliación para nada que sea enemigo de Dios. Todo enemigo de Dios debe ser eliminado. Nuestras batallas con el pecado nos atraen a la intima de nuestra unión con Cristo. El arrepentimiento es una puerta nueva a la presencia y el gozo de Dios.

Ciertamente nuestra identidad viene de estar crucificados y resucitados con Cristo:
Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecad (Romanos 6:4-6).

Satanás usará nuestro pecado interno para chantajearnos diciendo que no podemos estar en Cristo y pecar en el corazón o con el cuerpo al mismo tiempo. En esos momentos, debemos recordarle que él tiene razón en una sola cosa: nuestro pecado ciertamente es pecado. Ciertamente es transgresión contra Dios y nada más. Pero Satanás está fatalmente equivocado acerca de lo más importante. Cuando nos arrepentimos nos ponemos al lado de Cristo. Y el pecado que hemos cometido (y que cometeremos) es cubierto por Su justicia. Pero tenemos que luchar. Owen dice que dejar tranquilo el pecado es dejarlo crecer - "no conquistarlo es ser conquistado por él."  

4. Cultiva Diariamente Tu Nueva Vida en Cristo
Dios no nos deja solos peleando la batalla en vergüenza y soledad. En lugar de eso, a través del poder del Espíritu Santo el alma de cada creyente es "vivificada."  Y vivificar significa animar o dar vida a algo. La vivificación complementa la mortificación del pecado (darle muerte), y esto nos permite ver el amplio ángulo de la santificación el cual incluye dos aspectos:

1) La liberación del deseo de los pecados preferidos, la cual experimentamos cuando la gracia de la obediencia nos da el "poder expulsivo de un nuevo afecto (para citar a Thomas Chalmers).

2) La humildad por el hecho de que necesitamos diariamente el constante fluir celestial de la gracia de Dios, y que no importa cuánto trate el pecado de engañarnos, esconder nuestro pecado nunca es la respuesta. Ciertamente, el deseo de ser fuertes en nosotros mismos para vivir independientes de Dios es el primer pecado, la esencia del pecado y la madre de todos los pecados.  

El eslabón perdido de Owen es solo para los creyentes. Él dice, "a menos que un hombre sea regenerado (nacido de nuevo), a menos que sea creyente, todos los intentos que pueda hacer para mortificar el pecado…no tienen sentido. En vano usará muchos remedios porque no podrá sanar."

¿Qué debe entonces hacer el incrédulo? Clamar a Dios para que por el Espíritu Santo le dé un nuevo corazón y que convierta su alma: "la mortificación del pecado no es algo de lo que se ocupan los hombres regenerados. Dios no los llama a eso aun; su ocupación es la conversión - la conversión completa de su alma - no la mortificación de este o aquel pecado en particular.  

Liberados para Gozo
En los escritos de John Owen aprendí cómo y por qué las promesas de la plenitud sexual bajo mis propios términos eran la antítesis de lo que yo una vez había creído firmemente. En lugar de la libertad, mi pecado sexual era esclavitud. Este escritor puritano del siglo diecisiete me reveló cómo es que mis deseos y sensibilidades lesbianas eran callejones sin salida y asesinos del gozo.

Hoy, me sitúo en la larga línea de mujeres piadosas - la línea de María Magdalena. El evangelio vino con gracia, pero demandó una guerra irreconciliable. En un punto dado de este sangriento campo de batalla Dios me dio un insólito deseo de ser una mujer piadosa, cubierta por Dios, envuelta en y por Su palabra y Su voluntad. Este deseo evolucionó en otro: llegar a ser, si era la voluntad del Señor, la esposa piadosa de un esposo piadoso.

Entonces, me di cuenta.  

La unión con el Cristo resucitado significaba que todo lo demás sería clavado en la cruz. Yo no podría volver a mi vida vieja si hubiese querido. Al principio, esto fue aterrador, pero cuando mire más profundamente en el abismo de mi terror, encontré paz.

Con paz encontré que el evangelio siempre está delante de ti. El hogar esta adelante. Hoy, por la sola y maravillosa gracia de Dios, soy una parte escogida de la familia de Dios en donde Dios cuida de todos los detalles de mi día, sean las lecciones de matemáticas, el queso con macarrones derramado, y más que todo, la gente, los portadores de la imagen de Su preciosa gracia, y el hombre que me llama amada y los hijos que me llaman madre