¿Por Qué Hay Variaciones Entre las Versiones de la Biblia?


Robert L. Plummer, Profesor de Interpretación del Nuevo Testamento en The Southern Baptist Theological Seminary.

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¿Cómo se explican las variantes entre las copias manuscritas de la Biblia? ¿Por qué algunas biblias tienen notas marginales que indican cosas como "algunos manuscritos dicen…"?

Apocalipsis, fue el último libro de la biblia que se escribió  y data del primer siglo, alrededor de los años 80 - 90. Puesto que la imprenta no fue introducida al mundo sino hasta 1484 todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento que  hoy poseemos fueron copiados uno por uno a mano, en su gran mayoría de forma meticulosa, aunque en muy escasas ocasiones, no tanto. Estas copias manuscritas fueron hechas o llevadas por todas partes a donde llegaba el evangelio. Así que antes del año 1500 se habían hecho y distribuido miles de copias hechas a mano, pero no existía una edición estándar con la cual se pudieran comparar las copias que se hacían.


A partir de 1500, después de la imprenta, los manuscritos comenzaron a ser coleccionados, analizados y contrastados. Asombrosamente todas las copias concordaban entre sí en alto grado a pesar de algunos errores tipográficos leves, normales en cualquier copia hecha a mano. Así fue naciendo la ciencia llamada Crítica Textual que consiste en el análisis de los textos manuscritos. Esta ciencia busca determinar, basada en el estudio cuidadoso de los manuscritos, cual es la representación más fiel de lo que el autor originalmente escribió. Las variantes, que consisten en errores tipográficos mínimos como letras, palabras, líneas salteadas o expresiones que difieren de uno a otro manuscrito no afectan de ninguna manera ninguna de las doctrinas cristianas.  El resultado de todos estos análisis es que las biblias que hoy leemos son absolutamente confiables pues reflejan en un 99 por ciento lo que fue originalmente escrito; el porcentaje de variantes no solo es minúsculo sino que es insignificante en cuanto a lo que afecta la fidelidad del mensaje.    

Consejos Breves Para Estudiar la Biblia Fiel y Provechosamente

Victor B. Garcia 

1) El Contexto, el Contexto y el Contexto: ningún pasaje debe ser aislado de su contexto.

2) El Intento Original del autor: todo pasaje debe ser entendido según el propósito original de su autor.

3) La Exégesis: busquemos el significado original y verdadero de cada pasaje sin imponerle ideas preconcebidas.

 4) El Género literario: cada libro de la biblia debe ser leído de acuerdo a la clase de literatura que sea (historia, ley, sabiduría aplicada, poesía, profecía, epístola, literatura apocalíptica).

5) la Analogía de la Fe: Apliquemos la luz de los pasajes más claros a los más oscuros. La Biblia se interpreta a sí misma explicando las partes difíciles con las  fáciles y las  implícitas con las explícitas.  No debemos tolerar ideas místicas, esotéricas y extrañas basadas en pasajes oscuros.    
   
6) El Propósito del Pasaje: ¿es un relato descriptivo, un dicho sabio, una instrucción didáctica, un simbolismo, una parábola, o un mandato?   

7) Dios es el Centro: La biblia es inspirada por Dios, nos enseña de Dios y nos guía hacia Dios; aunque nos beneficia personalmente, su propósito principal y supremo es glorificar la persona del Dios Trino y Su obra redentora en Cristo Jesús, lo cual solo es posible por la iluminación del Espíritu Santo.  

Dos Importantes Lecciones Sobre la Comunión Espiritual

Por Víctor B. García

La iglesia donde fui llamado y ordenado al ministerio era numerosa. Cada año se celebraba un retiro espiritual de varios días a donde asistían alrededor de mil personas. Era un evento de mucha alegría, comunión y adoración. Todos en la iglesia esperábamos emocionados esos días.

En una ocasión, siendo yo un ministro muy joven, se me dio la oportunidad de predicar en uno de los servicios generales del retiro. Era una de las primeras veces que predicaba a esa gran congregación, así que esto constituía un gran privilegio.   

Poco antes del retiro un hombre mayor de la iglesia me pidió que le llevara parte de su equipaje en mi carro hacia el campamento. Yo accedí y le dije que llevara su maleta a mi casa.  Al otro día el llegó con su maleta, entró a la casa, conversamos un rato, dejó su maleta y se fue. Todo bien.

Estando en el retiro, llegó el día que debía predicar. Lo hice, y al terminar, conmovido y agradecido pues el Señor me había ayudado y la gente había respondido bien a mi sermón bajé de la plataforma y me dirigí hacia el asiento de enfrente de la congregación. En ese momento el hermano al que yo había ayudado me tomó del brazo y me condujo afuera de la carpa donde se estaba realizando el servicio. Una vez afuera comenzó a agredirme verbalmente acusándome de ser un libertino hipócrita y sinvergüenza. Sorprendido y confundido no supe que responder porque no sabía a qué se debía esta agresión. Las gesticulaciones y reprimenda de aquel hermano fueron tales que el encuentro se estaba tornando escandaloso y comenzó a llamar la atención de los que estaban cerca. Uno de los ancianos de la iglesia se dio cuenta y fue a investigar lo que pasaba y a rescatarme, pues el hombre no cesaba de arremeter contra mí.  A estas alturas el impacto de lo que estaba sucediendo me tenía al borde de las lágrimas.

 ¿Cuál era el problema? Era que el día que este hombre fue a mi casa - que era realmente la casa de mi madre - él vio colgando en la pared un par de pinturas al oleo que mi madre había traído de un reciente viaje al áfrica. Las pinturas, al contenido de las cuales yo no  había prestado ninguna atención por ser recien adquiridas y ser de mi madre, representaban escenas típicas africanas que incluían a algunas mujeres con los pechos descubiertos. Las representaciones eran nativistas, rusticas, hechas a mano y para nada provocativas. Sin embargo, a este hermano le ofendieron profundamente.    

Ese día, en aquel lugar de bendición espiritual, sometido a la agresión directa de este hermano aprendí dos grandes lecciones sobre la comunión con los hermanos. Primero, cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía; segundo, cuán traumático puede ser habitar los hermanos juntos.